28 de noviembre de 2009

Dormir... tal vez soñar

LA BONAERENSE (Y QUE FREDDY KRUGER LA SIGA CHUPANDO)

Estaba desparramado en el sillón de mi casa, y justo cuando me estaba intoxicando con el noticiero, me quedé dormido. Dicen que las personas que no recuerdan sus sueños son las que duermen bien, y yo casi nunca los recuerdo. Casi nunca. ¿Por qué recordaré este?, ¿será porque estaba en una posición incómoda? ¡qué se yo! La cuestión es que lo recuerdo todo. Un sueño que involucra un edificio en construcción, a mi perro y a la Policía Bonaerense.








Lo primero que se me vino en imagen fue una situación muy cotidiana: yo estaba sentado frente a la computadora. Pero se me veía molesto. Miraba mucho el reloj… eran las seis de la tarde, único horario del día en que el sol entra en mi casa. Y el sol no estaba.

Sucede que vivo justo enfrente de dos edificios de más de catorce pisos cada uno, pero en el medio hay un hueco, que permite que alrededor de las seis de la tarde entre el sol. ¿Por qué no está entrando el sol? – pensé. Me decidí a ir al balcón para ver qué pasaba, y entonces lo vi: en el mentado hueco que quedaba entre los dos gigantes, se podía observar cómo se estaba erigiendo una construcción nueva, que ya estaba a la mitad de los otros dos y con tendencia a seguir para arriba.

Por esas cuestiones de los sueños, inmediatamente yo estaba sentado en la oficina de ventas del edificio, manteniendo una reunión con el ingeniero de la obra. Le pedía explicaciones; “vea – me decía – tenemos todos los planos aprobados, el edificio va a tener una altura total de 59 metros, contando desde el subsuelo”. Yo intentaba articular palabra, intentaba persuadir al ingeniero de que lo hagan de solamente cinco pisos, porque sin la entrada del sol me estaban condenando a una realidad alumbrada por 150 watts de ahí en adelante. El tipo explotaba de una carcajada “¿cinco pisos? muy bien, mañana mando a demoler la obra en su totalidad”. Y volvía a estallar en una carcajada.


La carcajada se fue desvaneciendo e inmediatamente cambió el escenario. La segunda parte del sueño, fue estar frente a frente con el veterinario de mi perro, quien se acercaba satisfecho y extendía un sobre, al mismo tiempo que me decía: “ya está Agustín, el cáncer que tenía tu perro desapareció, tenés Indio para rato”. Yo buscaba a mi perro con la mirada y no lo encontraba. El lugar me era conocido, era mi anterior casa de Lanús, pero el perro no estaba. Salí a la calle, y la vecina me decía “tu perro iba cantando para la esquina”. (¿Cantando? – pensé). Corrí hacia ese lugar y ahí estaba; rebozante, en su salsa, buscando patas de pollo que encontraba a cada paso, y efectivamente, estaba cantando. Creo que era “Mi perro dinamita”. Se tragaba los huesos sin masticar prácticamente. Lo miré y sonreí con complicidad. Una realidad de quimioterapia, corticoides y qué se yo cuántas pastas más se habían esfumado. Entonces me sonó el celular, me había llegado un mensaje de texto de mi hermana que vive en España, el mismo decía: “todo llega, todo pasa”. Y a mí se me inundaban los ojos de emoción.


El sonido de la sirena de un patrullero que pasaba velozmente me sacó de ese estado, y empecé a correr, entraba en la tercer parte del sueño.

Estaba persiguiendo un auto importado, todo polarizado. El auto se detuvo y yo me escondí en un umbral. Del auto bajaba el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, caminaba unos pasos en la dirección en donde yo estaba escondido, lo interceptaban dos señores, uno de ellos perteneciente a la bonaerense, quien le decía casi al oído: “la recaudación de este mes ya está señor”.








Me quedé pensando en eso, un tanto atónito, mientras toda esa comitiva se iba a toda velocidad. Empecé a caminar con destino a ningún lado y nuevamente por eso que tienen los sueños, yo aparecía en un lugar oscuro que se asemejaba a una de esas salas de confesión que tiene el FBI en el cine de Hollywood. De pronto el lugar se iluminó cuando se encendió una pantalla gigante que empezó a proyectar una película. Se trataba de un material didáctico para la Policía bonaerense, y constaba de imágenes y una voz en off. Recuerdo a la perfección el contenido:


“¡Bienvenido!: vamos a darle una serie de instrucciones para que forme parte de nuestra Policía. Lo primero que tenemos para decirle es que formar parte de la fuerza nada tiene que ver con las películas policiales. Si usted es un policía con vocación de servicio, se asegurará una carrera de años, en cambio, si decide ser honesto terminará tras un escritorio, sacando estadísticas que nunca llegarán a ver la luz, o dirigiendo el tránsito.

A continuación citaremos unos puntos importantes para que tenga en cuenta. Vamos a ponerle en conocimiento de lo primero y fundamental: El presupuesto asignado a cada comisaría solamente alcanza para cubrir los sueldos.

El dinero de las balas, del mantenimiento de los equipos, de la nafta de los patrulleros, de los uniformes y de una recaudación mensual cuya suma les hará saber el comisario, tienen que generarlo usted en la calle.







Hay una diversidad de formas de hacer “caja”. Tenemos la enorme satisfacción de contarle que la seguridad está a cargo de nosotros, la Policía, por ende el mercado es muy amplio:


  • Servicios adicionales: cubrir un recital, y en especial partidos de fútbol implican una interesante ganancia extra. Ante un partido catalogado como de “alto riesgo” el número de efectivos se incrementa y esto trae aparejado una ganancia mayor. Consejo para que los partidos sean catalogados de alto riesgo: liberar la zona, que las barras se tiren algunas piedras, que haya algunos tiros, heridos y un muerto de vez en cuando, para justificar que el número de efectivos contratados ha sido escaso. El común de la población, aseguramos, va a pedir más presencia policial ante los desmanes. Contactos: dirigentes de los clubes y primera línea de las barras bravas
  • El juego y las apuestas: llegar a un arreglo con esta gente tan emprendedora que lo único que busca es pagar mejor a los apostadores, a pesar que las leyes sean esquivas. Contactos: empresarios de renombre, en especial los que luego ponen su cara y sonrisa en ayuda hacia entidades como las ONG.
  • La prostitución: secuestros, quita de identidad y trata de blancas son acciones sumamente válidas para dar una mano a aquellas personas que con este emprendimiento lo único que quieren es ayudar a que el ciudadano común sacie sus apetitos sexuales. Contactos: los mismos que para el juego y apuestas e Intendentes.
  • La droga: tal vez el punto que mayores dividendos deje. Hay que moverse con inteligencia, pues los lazos son internacionales. Consejo: liberar zonas, de vez en cuando hacer un allanamiento en Fuerte Apache, la Cava o la Carlos Gardel (eso es siempre es festejado por nuestros televidentes de Policías en Acción). Hay una mano de obra rotativa, los llamamos perejiles, que serán entregados de tanto en tanto para no levantar sospechas. Descuide: la cadena se corta ahí. Contactos: los mismos que para el juego y las apuestas, dueños de multimedios y Políticos de las altas esferas.
  • La venta de armas: este punto tiene relación estrecha con el punto anterior. Nos sirve que haya bandos que quieran disputarse un terreno desde donde operar. Abastecemos a todos los bandos, a mayor demanda, mayor ganancia. El bando que se quede con el terreno en disputa (liberado hasta que haya un ganador) trabajará en conjunto con nosotros. Nuestra experiencia así lo indica. Contacto: punteros políticos.
  • Desarmaderos: sencillo y muy rendidor. Se contacta al vendedor de auto partes y se arregla el porcentaje a repartir. Se le consulta el requerimiento y se convoca a la mano de obra. La mano de obra es indispensable que sean los menores, inimputables para la ley, no tienen que declarar, con lo cual nunca nos veremos involucrados. Se los provee de armas, se les libera la zona, y se les marca el objetivo.


Algo que no hay que dejar de lado es la publicidad. Como en Argentina no va a haber una política de fondo, pues eso llevaría años, y ningún político está dispuesto a iniciar un cambio del que otro se llevaría los aplausos, la seguridad va a seguir a cargo nuestro. A mayor exposición mediática sobre inseguridad, mejor es la publicidad. La gente, en su grito de justicia, siempre exige mayor y mejor presencia policial. Y cuando los ánimos están muy caldeados, incluso se pide bala sin miramientos.



Aspirante: a nosotros no nos cuesta nada meterle bala a los chorritos, sabemos donde están, cómo operan. La gente desconoce que las balas no acaban con este negocio del que poseemos el control. Las balas reducen la mano de obra, pero eso es algo que nosotros contamos de sobra. Y como no nos cuesta nada meterle bala a los chorritos, de vez en cuando lo hacemos. Por esto le pedimos que en su diálogo con los vecinos, tenga siempre a mano un discurso que deje entrever que la Policía necesita tener más control sobre la situación. Y recuerde: respondemos al Gobernador de turno”.







La estridente bocina de un camión de reparto me despertó. El televisor seguía encendido ¿Fue un sueño? Tenía que comprobarlo. Me levanté del sillón y fui con urgencia al balcón.






Volví como vencido, me senté en el sillón, apoyé los codos en mis muslos y las palmas de mis manos sostenían mi cabeza. El reloj marcaba las siete y media de la mañana, miré el televisor, la imagen devolvía una señora de anteojos que a los gritos decía que la inseguridad se resolvía poniendo más policías en la calle y metiéndole bala a los chorritos.


Lamenté enormemente lo de mi perro.


Agustín




20 de noviembre de 2009

Actualidad


(IN)SEGURIDAD PARA TODOS








Ya tenemos bastante con que las calles se tornen paulatinamente en tierra de nadie - donde casi todo vale merced al ineficiente accionar policial contra la delincuencia - para que encima los políticos, que tendrían que asumir efectivamente el problema, nos tomen el pelo declarando que se solidarizan con el reclamo de la población. Por caso, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, la va de ciudadano indignado y, para que no le sigan pegando, dice estar de acuerdo con los reclamos cavernícolas de algunas figuras de la farándula. “Esto es una barbaridad” suena en todas partes, y el gobernador - como si tuviese la misma responsabilidad por el desmadre que cualquier hijo de vecino - asiente, comprensivo. Quizás esta reacción se deba a la modalidad instaurada por el menemismo (que lo alumbró políticamente) consistente en observar el desastre como simples espectadores y no como si tuviesen la responsabilidad de tomar las medidas adecuadas para remediarlo.


Respecto a la cuestión de la Seguridad, en la Argentina nada cambió - en perjuicio de la ciudadanía, claro - durante los últimos treinta años. El problema no comenzó con el actual gobierno (aunque los medios hegemónicos, enrolados en la oposición, se empeñen en hacernos creer lo contrario) y resulta claro que o bien se toma el trabajo de darle una solución política al tema - cuestión primordialmente política y no policial - o continua mirando para otro lado y discutiendo con el conductor televisivo oriundo de Bolívar.







Lo segundo que indigna son los políticos que ya pasaron, con diversa fortuna, por la gestión publica y que actualmente se montan sobre el aludido conflicto para pegarle a los gobernantes actuales. Por caso, el ex presidente Duhalde y su (in)evitable Chiche, no dejan de arrojar dardos sobre la gestión de Cristina Fernández. Y tienen todo el derecho de hacerlo, pero quizás haya que recordarles que ellos no descendieron ayer por la tarde de un platillo volador. Los argentinos los conocemos, los bonaerenses más aun, y todos pudimos comprobar que la Seguridad para Duhalde y los suyos consiste primordialmente en identificar la delincuencia con la militancia social que no se inclina ante sus prebendas. Sino recuerden los casos Kosteki y Santillán. Bien poco hizo Duhalde por la seguridad de su provincia durante su gestión. Para muestra basta un Klodzik.


En todas partes hay gente que sabe y gente que no. La Seguridad es un tema que resulta primordial en la agenda política de cualquier país que se precie de ser serio. Ya quedó claro que pavadas nefastas como la mano dura, el aumento de las penas o la baja de la edad de imputabilidad a los menores, sólo sirven para hacer demagogia y excitar los instintos más primarios de cierta ciudadanía que cree a pies juntillas todo lo que la televisión le dice. Otrora adalides de la seguridad como el ex gobernador Ruckauf o el falso ingeniero Blumberg fueron aplastados por una realidad que está lejos de constituir una mera sensación.








Pareciera ser que, quizás debido a una mezcla de cerrazón ideológica y demagogia, los sectores progresistas del arco político eluden encarar el asunto de la Seguridad; no sólo hay desconocimiento (lo que es subsanable) sino que al parecer persiste una peligrosa negación a afrontar una problemática que resulta ser de fundamental importancia en este lado del mundo. De tal modo que no solamente eluden el problema en perjuicio propio y de la ciudadanía, sino que, para colmo de males, le regalan la solución del problema a la derecha, liberal o facha, cometiendo un grave error cuyas consecuencias pagamos todos. Resulta evidente que el mencionado problema figura en la agenda mediática merced a que es un reclamo fundamentalmente impulsado por la clase media. Los sectores más postergados de nuestro país viven una inseguridad constante, pero claro, el universo mediático no se fija en los pobres, salvo para mostrarlos sucios y gimientes ante las cámaras de TV en función de sumar rating o de motorizar algunas de las operaciones políticas a las que nos tienen cada vez más acostumbrados; aclarado el punto, la pregunta es: ¿Se puede ser de izquierda y hablar de Seguridad? Claro que se puede o, aun más, se debería. A las pruebas me remito: la política “progresista” del avestruz le cedió a Mauricio Macri uno de sus principales caballitos de batalla durante su campaña electoral: la seguridad.


Es sabido que la violencia estatal que padeció la Argentina durante la última dictadura militar (sólo comparable a la aplicada por el Estado Hitleriano) asoció inevitablemente la idea de “orden” a represión social; cierto es también que la injusticia social que señalan los índices de pobreza e indigencia, hace que muchos sientan un temor comprensible ante la cuestión de la criminalización de la pobreza. Así sucede que ante un crimen aberrante cometido contra un ciudadano, algunos bienintencionados sienten invariablemente que se deba sentar en el banquillo de los acusados a la injusticia social, a la falta de oportunidades, a las deficiencias político - sociales que nos llevaron a este estado de las cosas, confundiendo los tantos: la vida humana es un bien inalienable y está por encima de todo. En un juicio contra un victimario se debe juzgar su accionar y no la deficiencias del sistema. No estoy queriendo decir con esto que haya que salir a repartir plomo alegremente, sólo que la materia Seguridad es una asignatura bien estudiada en los países centrales y que los sectores progresistas deberían encararla de una buena vez. Se puede ser progresista y tener una adecuada política de Seguridad, y no esta anomia política que padecemos, tan solo por dejar un tema tan importante como la Seguridad en manos de los comisarios, sean estos buenos o malos.


Lo que hay, en cambio, es un vacío de gestión y una buena carga de hipocresía ¿Cómo se explica sino que las barras bravas se encarguen de la seguridad de sus respectivos estadios cuando en estos se lleva a cabo eventos extra - futbolísticos? ¿Acaso no decimos que las barras son un flagelo que atenta contra la Seguridad? Por supuesto, cuando esos mismos barras asesinan a alguien, durante un par de días los dirigentes futboleros y / o políticos salen a condenar el hecho, declarando que tales violencias son inadmisibles, aunque después los contratan. Díganme por dónde tengo que pasar a buscar mi carnet de idiota, aunque sospecho que en esa cola nos hallamos millones de argentinos.








Entre un Gobierno que mira para otro lado y una oposición progresista que observa a los ciudadanos que piden seguridad como a una banda de fachos solventes, se mueven patéticos personajes como el Intendente Macri. De ineficiente a nefasto, MM no dudó en usar a la flamante Policía Metropolitana – un instrumento que debiera estar al servicio de los porteños - como si fuese su custodia privada, montando sobre ella un aparato de espionaje ilegal con el objetivo de pinchar los teléfonos y las computadoras de sus rivales políticos, empresariales y hasta familiares, como en el caso de su propio cuñado. Creer que los policías y los dirigentes políticos implicados en el turbio asunto se cortaban solos - es decir que no respondían a las órdenes del intendente - es casi como suponer que en el mundo reinan la paz y la justicia. Pero no nos adelantemos: la justicia tendrá la última palabra acerca del entuerto. Esperemos que el esperado fallo no obligue a Macri a suspender alguno de sus viajes a Europa, pues ya lleva cinco en lo que va del año. No, no se trata de un presidente o un canciller, sino tan solo de un Intendente.


A la población se la educa con hechos y se la convence con resultados. El Gobierno Nacional debería asumir el desafío político de dotar a la Argentina de una política de Seguridad, en lugar de delegarle el problema a la policía, mero brazo ejecutor. Napoleón solía decir que la guerra era un asunto demasiado importante para dejarla en manos de los generales.

Reemplacen “guerra”, por “Seguridad” y “generales” por “comisarios” y ahí lo tienen.


FONZI




6 de noviembre de 2009

Pearl Jam - Backspacer



EL REVERDECER DE SEATTLE


Uno de los anhelos de todo artista es, sin dudas, poder independizarse de intermediarios, para poder centrarse tan sólo en su obra, y así trascender (o seguir trascendiendo) nutridos por su natural condición. El caso de Pearl Jam, que a los diecinueve años de carrera, finalizó su contrato con Sony y editó en forma independiente en los Estados Unidos su reciente y noveno trabajo de estudio: Backspacer.

Junto a bandas de gran talla como Alice In Chains, Nirvana, Soungarden y Temple of the Dog, los Pearl Jam fueron pioneros de un estilo que se desprende de las entrañas mismas del Rock: el Grunge. Un estilo que le dio el tiro de gracia al Glam, aletargó el Heavy Metal tradicional y abrió camino hacia nuevas tendencias musicales. También dio una visualización distinta ¿quién no tiene presente la estética de los buzos atados a la cintura, las camisas leñadoras, pantalones un tanto holgados y pelos semi largos de aparente suciedad de días?

Pero como lo que importa en realidad son las canciones, al escuchar "The Fixer" (el corte de difusión) no pude evitar una sonrisa que, aguerrida, se instaló en mi rostro. Emoción que le dicen. La frescura de este tema me traía la rebeldía de “Ten” y la efectividad de “Vs.” como estocada, y sin subestimar la calidad de sus integrantes, entiendo que esto también tiene estrecha relación con la recontratación del productor responsable de sus primeros discos: Brendan O’ Brien.






Este lanzamiento independiente, produjo que los Pearl Jam sintiesen un revivir interno, un rejuvenecimiento, que fue ejecutado con el inicio de su gira mundial a todo trapo en el Shepherd’s Bush Empire de Londres, donde además de presentar sus nuevos temas, y hacer un show de más de dos horas de duración, contaron como invitado de lujo a Ron Wood en el tema “All Along the Watchtower” (cover de Bob Dylan).

No voy a ser yo quien pretenda dar un mensaje iluminado con respecto a cómo funciona el sistema, ni que el mismo es indefectiblemente uno de los caminos para lograr que un grupo sea reconocido mundialmente. Pero como ecuación simple, resalto el hecho de que ellos son Pearl Jam, con la significancia que tiene, pero liberados de tener que cumplir expectativas o condiciones de una Multinacional, me da la impresión que ahora pueden ser mucho más Pearl Jam aun. Esto habla a las claras de un irrenunciable deseo de superación. Yo celebro eso con este Backspacer.






El disco cuenta con once temas y una duración que no llega a los treinta y siete minutos; entre las canciones se destacan (además del mencionado "The Fixer") “Got Some”, “Johnny Guitar”, la melodiosa “Just Breathe” y “Unthought Know”.

Jeff Ament, Matt Cameron, Stone Gossard, Mike McCready y Eddie Vedder; o Pearl Jam; o el reverdecer de Seattle.


Agustín



31 de octubre de 2009

Panorama Nacional


Cómo te extraño, Peter, pero cuando más cerca tengo el lagrimón asomado al filo de la napia es cuando recuerdo La fiesta inolvidable; el comienzo ese en el que todos te cosían a tiros y vos seguías dándole a esa cornetita estúpida y no te caías, no te morías y no te caías, y así seguías. Yo era un pendejo y el Rivas de Parque Patricios se doblaba de risa ante ese absurdo nalgueo que le hacías a la vida y la muerte. Salud, Inspector querido.



CUÉNTESE OTRO, PAISANO






Yo nunca filme un largometraje, pero ahora sí que me entraron ganas de perpetrar una remake tomando prestado el guión que escriben diariamente el falso bailarín de Tinelli, De Narváez; la Juana (quemada) de Arco Lilita, el jefe de personal intolerante Macri y el cazapobres de Morales (ese que trabaja de radical, por si no lo ubican). Por supuesto, en mi peli el lugar de Peter Sellers lo ocuparía el Gobierno, que pese a la defunción que le extendió la derecha – perdón, suavicemos, centro derecha, perdón, perdón – sigue soltando unos acordes que mamita querida. Será entonces que las balas no son de veras.

Elijo el guión de marras porque me parece que está tan bueno como ir a ver una de Drácula, salir del cine y respirar aliviado porque ahí fuera el conde en cuestión no nos salta al cuello; entiéndanme bien: no se trata de que la realidad me parezca maravillosa, sólo estoy diciendo que en la pantalla se ve una cosa y la realidad, afortunadamente, no se condice con lo que nos muestra la película. Sólo eso.

Pero ojete, no subestimemos el guión en el que muchos cerebros se matan diariamente trabajando ¿o creen que los títulos de algunos noticieros y del gran diario argentino se escriben solos? Para ser un país donde, según el derechaje, la libertad de prensa está agonizante, se informa con una irresponsabilidad y mala leche notables, ¿no les parece? Y yo como un imbécil me banqué tres años de periodismo, al cuete. La libertad de empresa campea crispada, indignada, por donde factor de poder se la mire. A mí no me la van a contar, pero desde el ochenta y tres para acá que un gobierno no raspa al “campo”, al negocio de “los medios”, a los represores de la última dictadura y a los cuervos de las AFJP como lo hizo este; y los ganadores de la última elección no atinan a devolver ninguna jugada como no sea con la descalificación y el insulto, ni que al frente estuviese Chávez ¡¿qué digo Chávez?! ¡Mao Tsé Tung y la revoluta cultural!. No, no, paremos, se trata de Cristina (dije Cristina y no Néstor) que con sólo acomodar un par de trastos alteró todo el boliche nacional.






Pero a aquellos a lo que no les gusta que este Gobierno siga cacheteando desde la lona a los republicanos de ocasión que lo cuestionan, los puedo avivar un poco y sin cargo: este Gobierno anda a ciegas en lo que a la redistribución del ingreso se refiere, ¿ah, ya se avivaron?, perfecto pero (y entre nosotros) no se les ocurra salir a putear contra el Subsidio Universal por Hijo cuyo objetivo es que cinco millones de hijos de desocupados o trabajadores “en negro” tengan un ingreso mínimo. No queda bien oponerse a eso. Ya sé, ya sé, se trata de unos negros vagos y malentretenidos, pero consideren, a la hora de salir a derribar, que vivimos tiempos de corrección política y la crítica se les puede volver en contra.

Les tiro otra: la inseguridad. Con esa sí que pueden pegar. Nuestra ciudad es cada vez más tierra de nadie y la (no) política de seguridad tiene agujeros por donde se la mire. Ahí le pueden dar lindo a CFK, pero guarda, no se les ocurra poner a Macri como ejemplo, que como viene los manda a la B sin escalas ¿tengo que explayarme acerca de las escuchas ilegales, de la falta de consenso y, más aun, del diálogo que demostró para armar una policía metropolitana – lo que está bien – sin tratar de ponerse de acuerdo con el Gobierno nacional? Ok, ok, están enfrentados, de acuerdo, pero a veces no se puede gestionar correctamente sin sentarse a coordinar políticas. Para atrás, ¡out!, así quietitos ahí, del Ingenieri ni hablar.

En fin, podríamos seguir un buen rato: falta de política de transporte, sanitaria, etc., etc., ciego no soy tampoco, y por eso mismo prefiero criticar a administradores, que haciendo pueden equivocarse, antes que sentarme en la tribuna de Lilita a observar lastimeramente como borra y borra con el codo todo, todo lo que escribió con la mano sin abandonar esa postura soberbia tan suya.






Miren el semejante lío que está armado este Gobierno metiéndose con algunos intocables del poder económico que hasta obligó a los Duhalde a salir de su guarida, sea lo que esto signifique; observen a su inefable esposa Chiche paseando por cuanto programa o noticiero cadenero la invite a despotricar contra la presidente y sus escasas políticas, que el país es un caos, que así no se puede vivir, etc., etc. Claro, cómo olvidar que durante la gobernación de nuestro Soprano vernáculo, el conurbano no tenía nada que envidiarle a cualquier ciudad de la península escandinava, si hasta cubrieron las calles de blanca nieve, je. Y eso por no recordar a la “mejor policía del mundo” o los dos militantes asesinados en Avellaneda que lo obligó a llamar a elecciones. Esto es joda, muchachos, como diría Coppola. Me encantaría también explayarme sobre el reelecto diputado De Narváez, pero el Señor de los Tatuajes por estos días no baila en lo de Marcelo, así que mucho más no puedo agregar sobre sus propuestas políticas. Sepan disculpar.

Argentolandia viene movidita como nunca. Es que volvió la política. Será duro vivir aquí, pero aburrido jamás. Rompo la radio y vuelvo a la jungla.


FONZI


28 de octubre de 2009

Insolencia y Sangre


El consenso se lo dejamos a los políticos. En Trazadoras juntamos a los Wildhearts con Slayer… ¡segundos afuera!



THE WILDHEARTS – ¡Chutzpah!






Insolentes por naturaleza


La banda de Newcastle, liderada por Ginger, no pierde ni un ápice de frescura más allá de estar cumpliendo veinte años en el ruedo. Estos Wildhearts, que fusionan en su música un Punk Rock melódico con altas dosis de Hard Rock híper callejero, que arrojan como resultado una conmoción sonora implacable, se presentan en esta oportunidad con un nuevo trabajo de estudio: ¡Chutzpah!, trabajo que toma distancia de los anteriores por la estructura que tiene.

Pero ¡qué diablos! para llegar a más hay que arriesgar por más. Decididos en esto, los Wildhearts logran sacudir y estremecer una vez más porque nunca pierden el concepto de que lo importante son las canciones. Y ahí se hace presente su eterna insolencia, que tiene estrecha relación con el título del disco (proveniente del hebreo u: insolencia, descaro, audacia) porque si había un grupo del que no imaginaba una inclusión de teclados en sus trabajos era The Wildhearts. Como sea, romper barreras sin dejar de ser ellos, es lo que los reivindica y perpetúa en el tiempo. Independientemente de que no han llegado a ser masivos, por separaciones temporarias y algunos inconvenientes de adicción a las drogas, de la mano de “The Jackson Whites” entraron directamente en los primeros lugares de los charts británicos. Eso, como el irreverente final del tema “You are proof that not all women are insane” hacen notar el compromiso con la esencia del Rock.

La placa cuenta con catorce temas donde además de las dos canciones antemencionadas, resaltan “John of violence”, “You took the sunshine from New York”, “People who died” (que evoca indefectiblemente a la era de Earth Vs. The Wildhearts de 1993), “Mazel tov cocktail” y “Tim Smith” (en honor a otro insolente: Tim Smith, autoproclamado inventor del Punk progresivo y líder de los Cardiacs) un tema que tiene todo: machaques, rabia, anarquía y melodía.

Un disco para disfrutar, porque aunque sea por insolencia, afortunadamente hay The Wildhearts para rato.



SLAYER – World Painted Blood






Rojo sangre (hay un color que es para vos)


Cuarenta minutos para confirmar una vigencia de veintiocho años. Sangre a borbotones a diestra y siniestra, la suficiente para pintar el mundo entero. Confieso que Slayer nunca fue santo de mi devoción. ¿Motivos? Uno solo: la monotonía en las voces de Tom Araya. Entiendo que la voz es el instrumento más importante en un grupo, y un cantante sin muchos matices, que no juega con sus registros vocales, que no propone melodías, que no genera climas por atenuación o acentuación, y que de principio a fin de cada tema canta casi siempre en el mismo tono, se me hace difícil de escuchar. Esto es lo que me pasa con Slayer, sencillamente.

Musicalmente la banda es indiscutible, no por nada son uno de los cuatro grandes del Thrash Metal (junto a Anthrax, Metallica y Megadeth). Es una cuestión de gustos, los otros tres me encantan.

Algo para destacar de Slayer, es que nunca tuvieron que salir a reinventarse, ni reivindicarse por incursionar en eventuales alejamientos de su estilo. Su estilo es consagrado, Thrash Metal efectivo, palo y a la bolsa. Y me parece injusto que con ellos particularmente se recurra a la nostalgia de los gloriosos ochenta, cuando editaron “Reign in blood” (1983), ya que con la edición de “Christ Illusion” (en 2006) dejaron en evidencia que siempre estuvieron a la altura de su historia. Un grupo muy parejo en ese sentido, y que además, de los cuatro grandes, es el que más fidelidad ha mostrado con la estética Thrash (¡como pasar por alto el brazalete de Kerry King!). Según el propio Dave Lombardo (el baterista) “Slayer no se vendió nunca”, indirecta en alusión a Metallica y Megadeth. Pero esas cuestiones de ego, como el conocido enfrentamiento que tiene Kerry King (guitarrista) con Dave Mustaine, no es algo que vaya a desarrollar ahora.

Ahora voy a hablar de este “World Painted Blood”, el décimo trabajo de estudio de este cuarteto californiano. Y la fórmula les vuelve a dar resultado. Letras sarcásticas, riffs contundentes, solos efectivos y toda la pesadez con el sello de Slayer, aparecen certeramente en temas como “Hate Worldwide”, “Playing with dolls” y el tema homónimo al título “World painted blood”. La canción “Human strain” es para prestarle atención, por su curioso ambiente medio sostenido por un sonido sin distorsión alguna, y para destacar de esta placa, sin dudas son los conceptuales “Psycophaty red” y “Beauty through order”, basados en los asesinos seriales Andrei Chikatilo (el carnicero de Rostov) y Erzsébet Báthory (la condesa sangrienta) respectivamente, reflejo del mundo pintado de sangre que avizora Slayer.

Si vas a la pinturería prestá atención: si te atienden Araya, Hanneman, King y Lombardo, ya sabés lo que viene dentro de los recipientes.


Agustín



17 de octubre de 2009

Acerca de Maradona


LA MANO IZQUIERDA DE DIOS






El Diego explotó y el televisor recuperó los colores; el pequeño gigante malhablado nos tiró otro huesito de su inconfundible cosecha para entretenernos y hacernos sentir, por un momento, gente “normal” y “civilizada”. Ja, justo a nosotros, los reyes de la puteada full time. Ahora los que la chupan y los que no, pueden hacer correr ríos de tinta, exhibir toda su sensatez a través de la pantalla y derramarla a través de los micrófonos (me incluyo). Te debemos una más campeón. Gracias.

El “sentido común” patentado por los medios y la sacrosanta “opinión pública” (la que treinta años atrás se conocía como “mayoría silenciosa” y miraba para otro lado mientras los milicos secuestraban a sus vecinos; o esa otra, la medianamente cultivada que cada tanto se compra un best seller) salió a intentar crucificarlo una vez más. Pongo “intentar” porque, claro, no van a conseguirlo. No se puede tapar el sol con pulgares entintados. Y, vaya verdad, Maradona siempre molestó, fundamentalmente porque es un tipo que no se calla lo que piensa, y eso, en Argenpócrita, duele como la mierda. Quien esto escribe se precia de no saber de fútbol, pero no hay que ser un genio para percatarse que a quien puso al frente del seleccionado al Diez, las balas no le pican ni cerca. Será que con el dueño del circo no hay que meterse.

Los multimedios no van poder: ¡qué van a poder si cada vez pueden menos!, los K los doblaron como a un simple de miga, y bien merecido se lo tenían; y si no pueden con nuestros golpeados políticos, menos aun van a poder con la Mano Izquierda de Dios. Las voces “sensatas” de no pocos medios de comunicación, expertos en armar operaciones políticas, viven bajando órdenes a sus asalariados acerca de sobre quién hablar bien, mal, o de sobre quién no hablar; no jodamos, que de eso les puede hablar cualquier pinche asalariado de muchos de los tycs que ocupan una frecuencia en pantalla. Y también varios periodistas deportivos con algo de trayectoria. A bancarse ahora a la devenida “mujer golpeada” Toti Pasman paseando sus moretones y sus marcas de caniche azuzado por cuanto programa (deportivo o farandulero, lo mismo da, lo mismo garpa) le ofrezca su micrófono. Toti: si te comiste los mocos, al menos tené la vergüenza de guardarte. Pero atenti, que el Diego sabe bien de lo que habla. Okey, díganme conspiranoico si quieren, pero el Number One sí que sabe de medios, periodistas y operaciones de prensa porque las lleva marcadas en la piel junto a su tatuaje del Che. Sabe que detrás de muchos ataques hay algo, pero los cagatintas la pifiaron si creen que lo van a pasar por el rayador - como lo hicieron con Bielsa, Pekerman, Basile, etc. - y salir indemnes de la movida. No vengan a hablarme de buenas formas, que nuestro país shit cuenta con varios periodistas de fútbol ricos y clubes pobres.

Jugamos para el culo y quizás nos volvamos de Sudáfrica en la primera vuelta, pero no estoy hablando de fútbol por si no se dieron cuenta; estoy hablando de la vida, y el Diego, en el carajo o no, siempre la jugó así: solo y con su alma, contra perejiles mercenarios recostados en su genuflexión, corrupción, prejuicio o estupidez.

Maradona, gracias a Dios, es un color que no destiñe, y eso a los desteñidos les molesta.


FONZI


12 de octubre de 2009

Apocalipsis Now

“Me gusta el olor a Napalm por la mañana”


APOCALIPSIS NOW



Estoy caminando por Saigón, o por Camboya, no puedo distinguirlo. Tal vez sea Laos. Voy esquivando vísceras de una guerra que no tiene fin. Poder contra Poder (y a ver quién la tiene más grande).





En este nuevo capítulo que se cerró el pasado viernes 9 de octubre, con la aprobación de la nueva Ley de Medios, experimentamos ser el daño colateral de este antagonismo latente entre el Multimedios y el Gobierno. De un lado y otro bombardearon de lo lindo. Y apenas se trata de otro capítulo.

El Senador Miguel Ángel Pichetto, minutos después de las dos de la mañana, justo antes de la aprobación general de la Ley, se despachó a gusto contra la oposición, resaltando el hecho de que el consenso no tenía lugar en este asunto. Un rato antes, el Senador y titular del Comité de la UCR, Gerardo Morales, trataba de tránsfuga a la Senadora Dora Sánchez, por haber manifestado que finalmente iba a votar a favor de la Ley.

Esta pretensión de canonizar o demonizar, llegó en marzo de 2008, con el conflicto del campo. Y con ello tomó fuerza de Sansón un modo de ser tan argentino como aplastante: el odio social.

Néstor Kirchner decidió abandonar cierta transversalidad que venía manejando con el aparato del PJ y lo convocó para que haga masa en sus actos, rebautizó a TN como “todo negativo”, le dio el guiño a Moyano para que sostenga un cartelito que decía “Clarín miente”, y encendió la mecha con la idea de un golpe institucional contra el Gobierno de su esposa (algo que dista mucho de ser así) ante cada crítica o cuestionamiento recibido.

Del otro lado no se quedaron atrás. El Grupo Clarín hizo comunión con las entidades agrarias, con Luciano Miguens (uno de los “pollos” de Martínez de Hoz), con la oposición y con la clase alta de la sociedad, dándole lugar desde sus micrófonos a que manifestaran que el gobierno de Cristina es dictatorial y tirano (algo que dista mucho de ser así, ya que – guste o no – nuestra Presidenta fue electa por el voto popular).

El capítulo de la 125 se cerró una madrugada del mes de julio con el ringtone “mi voto no es positivo” del Vicepresidente Julio César Cleto Cobos. De allí en más se desató una disputa encarnizada entre los K y el Grupo Clarín. La bajada de línea de ambos lados es la misma: sos nuestro o de ellos; River o Boca; yanqui o vietnamita del norte.





Independientemente de que se trate de un conflicto de intereses, la Ley de Medios es algo que a la larga va a exceder al Gobierno de turno, mas si tenemos en cuenta el resultado que dejó la elección del 26J. Y no deja de ser positivo que se haya aprobado la misma. Que se termine la concentración de poder a través de un Multimedios es un aspecto relevante y provechoso. El peligro que implica que exista un monopolio en materia de comunicación, no es sólo la posible manipulación de la información, sino algo más contundente: la creación de una realidad pretendida por dicho grupo de poder. Es sencillo, si yo tengo el diario más vendido, un canal de televisión, emisoras en AM y FM y el canal de noticias más visto en el país (por citar algunos solamente) y utilizo a esos millones de consumidores, para que vean lo que quiero mostrar o contar, lo alcanzo en un gran porcentaje. Un ejemplo claro de esto fue la utilización de los espacios propios por parte de Ernestina Herrera de Noble, en la causa que tiene por apropiación ilegal de niños, algo que en el noticiero de Canal 13, Clarín, TN, Mitre y FM 100 era llevado al público como una injusticia (“injusta detención de la señora de Noble”, como profesaba Santo Biasatti, con la misma solemnidad para que no nos olvidemos de Cabezas). Causa que al día de hoy sigue en la sombra. Lo mismo pasó ahora, cuando el Grupo Clarín llamó a esta Ley “Ley de medios K” y empapeló las grandes ciudades con el lema “la realidad se puede tapar o se puede hacer tapa”, mientras hacía alarde de la realidad que la población tiene que ver.

Realidad que no fue tal un 27 de junio de 2002 (el día siguiente que fueron asesinados con alevosía Kosteki y Santillán en el Puente Pueyrredón), cuando el diario Clarín le otorgó a la crisis esas dos muertes en la portada de su matutino. Pero era de entender: la llegada de Duhalde al ejercicio de Presidente en ese momento, estuvo enraizada por el apoyo que le prometió el Grupo Clarín, a través de Héctor Magnetto (CEO de Clarín) a cambio de que Duhalde devaluara la moneda y estatizara la deuda del Multimedios. Los argentinos, sumidos en una de sus horas más desesperantes, a pagar la deuda del Grupo Clarín.





Sin caer en la ingenuidad, la aprobación de la Ley de Medios (que como ya se dijo excede a este Gobierno) genera una oportunidad esperanzadora, donde existan pluralidad de voces y opiniones, sin tener que lidiar con la victimización, ni con la infame concepción de entregar la voluntad por temor a quedarse sin espacio por pensar diferente o “atentar” contra los intereses de la Empresa. El periodismo debiese representarse a sí mismo. Si puede lograr eso, recién ahí podrá andar el camino para llamarse independiente.

Habrá que ver cómo y cuál es la instrumentación de la mentada Ley, ya que las especulaciones sobre la misma tocaron todos los puntos, pero el que más pesa, sin dudas, es el de la idea del control de medios por parte del Gobierno. Ésta también es una oportunidad para los K: de reivindicarse, cuanto menos, de otras que dejó pasar y dio muestras de pasos en falso, como elegir seguir confirmando al ineficaz Guillermo Moreno (no jodamos, si el tipo fuera patotero y con la intimidación a los empresarios hubiera logrado congelar realmente los precios, la sociedad tal vez cuestionaría sus métodos, pero no lo aborrecería); o como cuando desplazó a Montoya por no acompañar en la elección del 26J (siendo que Montoya como recaudador estaba cumpliendo un buen desempeño). Tienen al alcance de la mano una oportunidad inmejorable con la reciente aprobada Ley de Medios. La de seguir en la gestión dejando este asunto en manos de gente idónea. Aun cuando ellos consideren ser esa gente idónea.





En el mientras tanto, siguen las voces oficiales sobrevolando como helicóptero, el Grupo Clarín se disfraza de AK-47 y ambos utilizan sus balas trazadoras para iluminar la oscuridad de la noche que nos proponen, fijando el objetivo con una sola misión: destrucción. Una destrucción gelatinosa que se adhiere al cuerpo, quema y arde. Como el Napalm.

¡Cuánto horror, cuánto horror!


Agustín


23 de septiembre de 2009

Megadeth - Endgame


¡ESTE DÍA PELEAMOS!






Tener en la mano un nuevo trabajo de estudio de Megadeth (el duodécimo para los que gustan de estadísticas) es siempre reconfortante. Siempre. La Filarmónica del Colorado Mustaine es algo tan arraigado a nuestras vidas, que ya la sentimos como propia, y de esto ya hace muchos años. Esa comunión quedó signada en diciembre de 1994, cuando un estadio de Obras repleto y maravillado por la entrega del Colorado & Cía. en las tablas, retribuyó en forma a la banda, con el grito de “Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth” al son del tema Symphony of Destruction, dejando esa arenga conformada como un clásico ineludible en cada presentación por estas tierras. ¿Y existe una confirmación de estos votos? Claro que sí. En mi caso particular (no sé cuáles serán las de otros feligreses – pero seguro que las hay e invitamos a que nos las cuenten) fue en ocasión de ver el documental de Metallica “Some Kind Of Monster” donde Mustaine, cara a cara con Lars Ulrich (quien lo había expulsado de Metallica a inicios de los ochenta) le espeta un directo “¿sabés el dolor que me causaste? ¿sabés lo que es pasear por la calle y soportar que cualquier idiota me grite ¡Metallica! en la cara? ¿sabés lo que significa que intenten ponerte a la sombra de, todo el tiempo? No, no te das una idea lo que es vivir ese infierno. Ese infierno al que vos me llevaste”. Con esto Mustaine hizo que confirmase mis votos, porque a pesar de todo logró sobrepasar las barreras y no de otro lugar que desde excelentes trabajos, y una trayectoria a fuerza de una voluntad más que admirable.






Ahora bien, con todo esto, debo decir que este nuevo trabajo “Endgame” cuenta con una rabia y un sonido thrasher incontenibles, que es claramente superior a su antecesor “United Abominations” (el más flojo de toda la carrera a mi gusto), pero la sensación final que me deja, es que le falta algo para redondear un puntaje superlativo. ¿Justo ahora había que ponerse pretencioso? Y sí, uno se pone pretencioso con quien sabe que puede serlo. El disco es intachable desde la sonoridad, en cada nota está presente la Jackson cola de tiburón, en cada estrofa están los dientes apretados de Mustaine, pero cierta ausencia de melodías y cierta ausencia de esos coros, que llevaron a Megadeth a la gloria, es algo que no puede dejarse pasar por alto así porque sí.

Hablando con entendidos en el tema (aquellos que saben lo que es sentirse apasionado por la salida de un nuevo disco de cualquier ícono de la música pesada, conocerán que es inevitable que se abra un debate acerca del mismo) me comentaron que Mustaine declaró que quiso hacer una escalada en las raíces de “So Far, So Good… So What?” en este trabajo. Si esto es así, la perpetuidad del grupo no corre ningún riesgo. Pero si no lo es, empiezan a tomar fuerzas los rumores que cuentan que Megadeth saldría poco y nada de gira, y que el Colorado se centraría en su carrera como solista (¿será por eso el título del disco?). No sería lógico esperar, ante cada flamante lanzamiento de la banda, el nuevo “Rust in Peace” ni el nuevo “Countdown to Extinction” porque esto sería trazarle a Megadeth un techo, algo que ni ellos deben buscar seguramente. Decididamente no sería lógico, tampoco sería justo. Pero hay algo que no puedo evitar preguntarme: ¿finalmente fueron los arreglos compositivos de David Ellefson, Marty Friedman y Nick Menza, los que tuvieron el valor agregado, esa cuota para nada imperceptible, de que los trabajos resultasen gemas absolutas? Porque es cierto (se visualiza claramente) que ellos tres junto al Colorado, conducen directamente a la mejor etapa del grupo.





La realidad de Megadeth hoy es este “Endgame” (James Lomenzo en el bajo, Chris Brodercik en guitarra, Shawn Drover en batería y Dave Mustaine en guitarra y voz) un trabajo que está compuesto por once temas que arrancan con “This Day We Fight!” en el segundo track (el primero es instrumental). Quizás ese grito (¡este día peleamos!) sea lo que refleje de mejor forma al grupo y al Colorado sobre todo. Un Mustaine decidido a seguir dando pelea desde lo mejor que él sabe hacer: música, letras, canciones… Thrash Metal. Y desde ese lugar esta placa es imparable. Una verdadera aplanadora. ¿Lo destacable del disco? Los temas 1,320”, “Bite the Hand”, “Head Crusher”, “How the Story Ends” y “The Right to go Insane”, a lo que se suma el arte de tapa, que en el trabajo anterior eso también había sido flojito ¿Y lo mejor de lo mejor del disco? Sin dudas el tema “44 minutes”, que entra directo a la colección de himnos de Megadeth.

Si con este “Endgame” lo que nos está pidiendo Mustaine es que peleemos a su lado, como incondicionales que somos de Megadeth lo vamos a hacer. Porque nosotros queremos ver teñirse todo de rabia, queremos ver teñirse todo de Thrash.





En definitiva: queremos seguir viendo que todo se tiñe de COLORADO.


Agustín



14 de septiembre de 2009

Lynyrd Skynyrd

TODAVÍA INQUEBRANTABLE







Hay un Lynyrd Skynyrd casi entero en el más allá. Sumado a la tragedia aérea que sufriera este grupo sureño el 20 de octubre de 1977 (en la que fallecieron su cantante Ronnie Van Zant, el guitarrista Steve Gaines, su hermana corista y guitarrista Cassie Gaines y el mánager Dan Kilpatrick) este 2009 lo empezaron despidiéndose primeramente del tecladista Billy Powell (fue hallado muerto en su casa en enero), y luego del bajista Ean Evans (víctima de cáncer, fallecido en mayo).








Por esta razón, y ajenos a lo que más nos pueda gustar musicalmente (¿cómo hacemos para no mencionar algo que nos tiene casi en estado de vigilia permanente, como lo es la inminente salida del último de Megadeth?), el homenaje que rendimos desde Trazadoras es a la apuesta de este grupo de Jacksonville, a su enorme fuerza de voluntad para seguir adelante. Este “God & Guns” entra al podio de los mejores discos del año, no solamente por el valor que tiene el hecho de sacar un nuevo trabajo signado por el dolor reciente, que retrotrae a un dolor inextinguible, sino también porque esta placa es contundente desde cualquier lugar que se la mire. Porque si a alguien le quedaba alguna duda, todavía hay un Lynyrd Skynyrd acá.

Sí, el Lynyrd Skynyrd del más acá, el mundano no celestial, del que Johnny Van Zant lleva los estandartes, que tal como lo hiciera en 1984, una vez más nos espeta en las narices un Rock sureño que contagia energía. Y buena vibra. Doce canciones en casi cincuenta minutos que nos transportan a un universo de sonoridad. Intros, piano, violín, guitarras acústicas, esencia rockera. Melodías. Melodías del carajo mismo.

Los reemplazos en los puestos fatalmente vacantes fueron cubiertos por Peter Keys en los teclados y Robert Kearns en el bajo. Las guitarras siguen a cargo de Gary Rossington, Rickey Medlocke y “Sparky” Matejka, la batería es de Michael Cartellone y la voz, claro está, pertenece a Johnny.






Para quienes conocen a esta banda sólo por “Sweet Home Alabama” (teléfono Charly) les cuento que su vida musical no será la misma si escuchan “Endagered Species”, pero más allá de esto, quiero contarles de este último trabajo, este “God & Guns” que verá la luz el próximo 29 de septiembre.

El disco abre con una canción que lleva por título el espíritu que refleja la banda en este momento: “Still Unbroken”. Categórico.

Entre otras buenas canciones encontramos a “Simple Life”, “Little Thing Called You”, “Southern Ways” y “That Ain´t my America” como temas ruteros por excelencia; “Unwrite That Song” el tema (infaltable) lento y meloso que suelen dosificar de a uno por placa; y unos para mover bien la patita “Skynyrd Nation”, “Coming Back For More” y “Storm”.


Ahora bien, dejé para el final el que personalmente me impactó de sobremanera. Hablo de “Floyd” (nombre que subyuga por antonomasia). Un tema por el que el mismísimo Tony Iommi debe sentir cierta envidia; un tema por el que el mismísimo Dimebag Darrell (confeso admirador de Lynyrd Skynyrd) tendría ganas de resucitar para juntar a Pantera y versionarlo. Un tema con un riff que conmueve hasta las lágrimas y desnuca al por mayor. Un tema con el que Lynyrd Skynyrd muestra que también pueden rockear hasta demoler edificios, resecar desiertos o vaciar pantanos.


Hay un Lynyrd Skynyrd en el más allá. Ese lo disfrutaremos dentro de un tiempo, porque el de acá, el de este lado, todavía es inquebrantable.


Agustín


1 de septiembre de 2009

Acerca de la nueva Ley de Radiodifusión


SE VINO LA POLITICA






¿Qué es lo que hizo - hace - que ese movimiento político variopinto, tan políticamente omnipresente como difuso que constituye el peronismo, permanezca como el único movimiento político capaz de generar cambios en nuestro país? Arma de doble filo, si las hubo - hay - que tranquilamente nos permitiría concluir que fue lo mejor, pero también lo peor, que le sucedió a la Argentina.

Complejo asunto: el movimiento creado por Juan Domingo Perón fue el que estableció, entre otras medidas progresistas, el denominado “estado de bienestar” en nuestro país allá por la década del cuarenta del siglo pasado; y el mismo, ya en los noventa, que contribuyó en buena medida a desarmarlo. Por supuesto, hay que tomar en cuenta que las ominosas dictaduras militares que se sucedieron a partir de 1955 fueron las que principalmente se encargaron de destrozar a sangre y fuego las bases económicas productivas de un país que siempre amagó con ser, que por momentos estuvo a punto de dar sus primeros pasos, sin conseguirlo.


Voy a esquivarle a la pregunta con la que arranqué; temo espantar con discutibles subjetividades, y además quiero ir a lo que considero más interesante, a saber: la política volvió a la Argentina de la mano, para variar, del nunca bien - mal - ponderado peronismo.


En el lapso de pocos días nos desayunamos con la ruptura del monopolio de las transmisiones de fútbol; ruptura de un negocio vergonzoso para cualquier país que se las dé de mínimamente serio, que no considere a sus ciudadanos solamente como un hato de ovejas a esquilmar. Más allá que dicho interruptus haya sido llevado a cabo por figuras de dudosa (por decirlo de algún modo) talla “ética”, - llámense Grondona o Néstor K., - el resultado significó un notorio y saludable avance. Es que la política, muchachos y chicas, a diferencia del fútbol, es absolutamente resultadista, quizás mucho más de lo uno desearía. Y creo que desde Maquiavelo para acá sobra data histórica para sustentar esta afirmación.







Luego nos sorprendió la judicialmente saludable despenalización de los consumidores de marihuana. Podría discutirse mucho acerca del asunto, pero resulta claro que procesar a algunos de mis bonachones conciudadanos por fumarse un porrito no contribuye a solucionar la cuestión del narcotráfico… bueno, en realidad nuestro país hace rato que es suelo fértil para el narcotráfico merced a maniobras cada vez más escandalosas entre los delincuentes en cuestión y las diversas autoridades que deberían combatirlos. Por algo la Argentina se cuenta entre los países menos radarizados del mundo, entre otras falencias. Alguna vez deberá investigarse la cada vez más obvia - y nefasta - conexión entre el poder político vernáculo y el narcotráfico, pues resulta claro que entre ellos existe una fuerte complicidad que se remonta desde hace mucho tiempo.








Y el reciente anuncio acerca de la elevación por parte del Poder Ejecutivo del proyecto de la nueva Ley de Radiodifusión, constituye un hecho tan revolucionario como postergado que viene no solo a ordenar el espacio mediático, sino a poner sumamente nerviosos (tal como se lo espetara el neoprofeta Néstor K a Clarín) a los pocos dueños de los muchos medios que existen en nuestro país.

Vayamos por partes: la discusión importante no pasa por si el proyecto es bueno o malo; seguramente es discutible pero, justamente, se trata de que los legisladores lo analicen y eventualmente lo sometan, llegado el caso, a las debidas reformas.

Lo notable del asunto es - de manera excluyente, diría - la decisión política que implica dar este paso fundamental; hecho que ningún gobierno desde 1983 se animó a dar. Es cierto que siempre han existido anteproyectos por parte de todos los sectores políticos para modificar la nefasta y vetusta ley de medios vigente (la 22.285), pero siempre primó la complicidad entre los gobiernos de turno y los dueños de los medios, que cada vez concentraban más poder, para que nunca se avanzase.

No es difícil comprobar lo que digo: los sucesivos gobiernos constitucionales lo único que han hecho fue favorecer a los empresarios de medios brindándoles sucesivas prebendas. Recordemos las dos gestiones de Menem o, más acá, en 2005, la firma de la fusión entre Cablevisión y Multicanal por parte del devenido antimonopolista Néstor Kirchner.

Por supuesto, la negativa de la oposición a discutir el mencionado proyecto en este momento significa, no seamos ingenuos, negarse de plano a aceptar cualquier ley que vulnere los intereses de los actuales dueños de los monopolios. Alegar, como lo hizo recientemente el diputado De Narváez, entre otros, que el Congreso de la Nación debe tratar el proyecto de Ley de Medios a partir del próximo 10 de diciembre – con los diputados elegidos o reelectos – porque no sería “legítimo” que los representantes en funciones lo hiciesen, es un argumento tan falaz como fácilmente refutable: si el mandato de los diputados y senadores elegidos en su momento finaliza en diciembre, no tiene absolutamente nada de “ilegítimo” que trabajen hasta la mencionada fecha; de otra manera sería algo así como agradecerles por los servicios prestados y mandarlos a su casa antes de la finalización de sus mandatos. Y, nobleza obliga, tampoco puede acusarse al gobierno de “autoritario” o “pérfido” porque pretende hacer legítimo uso de la mayoría que en su momento ganó en buena ley. Basta de sarasa, que sobra.

También la oposición utiliza la táctica de tratar de desviar el fondo de la cuestión (que no es otra cosa que contar con una nueva Ley de medios) diciendo que el proyecto a discutir favorece la voluntad hegemónica del gobierno, y etc., etc. Al respecto se me ocurre que si el gobierno quisiese controlar a la mayoría de los medios de comunicación, el camino más fácil sería dejar la ley vigente, cuerpo legal impuesto por la ultima dictadura militar y que facilita al gobierno de turno el control total de los medios pues fue concebida bajo la neta influencia de la tristemente recordada Doctrina de Seguridad Nacional. Además, ¿para que están los legisladores sino para revisar los contenidos de los anteproyectos y poder, si así lo deciden, modificarlos? Ahora que si el problema de la oposición pasa porque “tu mayoría no me gusta, prefiero la mía”, les recomiendo que vuelvan a salita Rosa porque de política no entienden nada.


Ya comenzamos a ver - con cierta pena, al menos de mi parte - como los canales y los diarios propiedad de los empresarios afectados comenzaron a ejercer la “libertad de opresión” hacia sus empleados periodistas, bajándoles la miserable línea de tener que defender lo indefendible, poniendo sus carípelas y sus firmas al pie de los artículos que atacan sin vueltas la decisión del gobierno; seguramente algunos de mis colegas creerán, (allá ellos) que lo mejor es que todo siga igual; pero muchos otros (y créanme, porque a algunos de ellos los conozco) se ven obligados a hacerlo para conservar sus empleos. Cualquiera que se dedique honestamente al periodismo les podrá confirmar cuan difícil resulta en la Argentina “comer seguido” desempeñándose como periodista, una de las profesiones más devaluadas y maltratadas por estos pagos.

Y prepárense para ver el habitual desfile de politiqueros y opinólogos - la gran mayoría de ellos con argumentos berretas - oponerse al tratamiento legislativo de la nueva ley.

Se comprende: están defendiendo intereses de mala leche, no ideas de buena fe.


FONZI


18 de agosto de 2009

Acerca de Cromañón

“El recuerdo de la felicidad ya no es felicidad; el recuerdo del dolor es todavía dolor”

(Lord Byron)


Acerca de Cromañón






Elijo publicar esta nota antes de que se dicte la sentencia sobre la masacre de Cromañón, envuelto en la sensación de que nada aprendimos de un hecho de tal magnificencia, de que nada cambiará, de que nadie va a quedar preso, de que nadie va a pagar justamente como debiese y de que nada aleccionará a esta sociedad que condena todo al olvido. Ni siquiera este hecho. Ojalá me equivoque. Pero los quince imputados apelarán, buscarán un artilugio legal, y nuestra aletargada justicia posiblemente no pueda condenar penalmente a ninguno de ellos, porque según cuentan los entendidos en leyes, no se puede probar fácilmente que hubo intención manifiesta de matar. Sin embargo las muertes se contaron por 194. ¿Por qué tenemos que convivir con esta falta de esperanza? ¿Cuántas muertes hacían falta?



Hasta la tristemente célebre noche del 30 de diciembre de 2004 este país era el país de Kheyvis. Desde ese momento, en medio de una solemnidad signada por el dolor, nos prometimos y nos comprometimos a que un suceso de tal naturaleza no se iba a repetir; aparecieron los cartelitos verdes indicadores de salidas de emergencia, y grandes decidores se paseaban con sus portafolios de estreno y trajes de ocasión por canales de televisión, explicando o intentando explicar los beneficios de la llegada de controles adecuados en recintos cerrados. Once años después tenemos un horror 12 veces mayor y este se convierte en el país de Cromañón. ¿Qué nos pasó? Lo de siempre, el “viva la pepa” tan argentino como el bondi.


El gran ausente en este juicio es Aníbal Ibarra, y me pregunto por qué. El hecho de haber sido destituido de su cargo fue una movida netamente política, de acuerdo. Todos esos que levantaron la mano a favor de su destitución en la magistratura, lo vieron como una posibilidad de ascenso que respondía a un interés personal, o partidario en su defecto. Porque no creo que se hayan conmovido en lo más mínimo con esas 194 fotos de personas que ya no están por desidia. Esos 194 que los estaban mirando, implorando desde su silencio eterno a que trabajen para que estas cosas no se repitan. Pero ¿qué puedo agregar yo sobre la sed insaciable de poder que poseen los políticos?


Volviendo a Ibarra: si estás al frente de algo, y ese algo es ni más ni menos que la Intendencia de una Ciudad como Buenos Aires, tenés que estar en condiciones de poder asumir tamaña responsabilidad. No solamente visualizar en cuánto tiempo podés llegar a medir como presidenciable, de la mano de llamarte “progre” ¿qué carajo es ser progre? ¿todavía tener el tupé de hablar de complot político en tu contra cuando tu gestión carga con 194 muertes sobre su espalda en una noche en un mismo lugar? ¿Otro más que la va de víctima? Ibarra también tendría que estar en el banquillo el miércoles. Sé que es muy poco, diría poquísimo, pero por fortuna, hoy, Aníbal Ibarra no tuvo más que hacer de Aníbal Ibarra para terminar como lo que es: un muerto político.






En otro lugar encontramos a los funcionarios y a los policías corruptos. Probablemente sean, por no contar con respaldo político ni corporativo, a los que el brazo de la justicia les caiga con mayor peso. Pero está muy bien, porque no se trata de ver quién es cuatro de copas y quién no en esto (como algunos que se refieren a ellos al identificarlos como “perejiles”), sino de ver que también formaron parte de esta masacre, que por darle lugar a su sensación de poder, hicieron el guiño de ojo y quedaron inmortalizados dentro del “Poli: $100” en un caso y en la cometa para saltar la inspección en otro. En esto no hay cuatro de copas. Eso es claro. Hay responsables y culpables y ellos también lo son. Acá adhiero al parecer de mi colega de blog, Fonzi, quien en su nota “Acerca de nuestra forma de ser” expresa claramente que haciendo bien las cosas se puede trascender. Estamos convencidos de ello.






Siguiendo nos encontramos con Raúl Villareal, mano derecha del gerenciador de Cromañón, Omar Emir Chabán. Este personaje, que era el responsable de la puerta, tendría que haberse preocupado por el correcto funcionamiento de las salidas de emergencia, de informar a Chabán en el estado en que se encontraban los matafuegos, de hacer un cacheo exhaustivo en la entrada con el público y los músicos y sobre todo, darse cuenta que vender 4000 entradas, es claramente más que las 1037 por las que estaba habilitado el boliche. Si estaba haciendo “obediencia debida”, por bajada de línea de parte de Chabán, que no haya para él un “punto final”. Que pase en prisión lo que le corresponde.


Pasando a Chabán. ¿Cómo definirlo? Un personaje irritante desde su impronta freak y vanguardista que siempre quiso imponer, a fuerza de lirismo con sus palabras, de rebelde ante las cámaras, como cuando sin ninguna vergüenza arrancaba las fajas de clausura de su otro boliche: Cemento. Debe haber pocas cosas en el mundo difíciles de superar como a un idiota convencido. Y eso creo que es lo que mejor lo define: un tipo convencido de su idiotez.






Me cuesta creer todavía como los que se vanaglorian de ser “under” nunca sintieron ser merecedores de un lugar mejor para encontrar y darle lugar a su esparcimiento, me cuesta creer cómo con esa actitud reivindicaron a Chabán. La única vez que fui a Cemento, fue en ocasión de la visita del grupo alemán de Heavy Metal, Blind Guardian. Siempre había escuchado del lugar, de lo mítico y místico que hacía a su entorno, amén de que gran parte de los grupos que siempre me gustaron se presentaban allí. Hasta que ese día fui y para mí fue debut y despedida. Las paupérrimas condiciones que ofrecía ese lugar (los que fueron saben perfectamente de lo que estoy hablando) me hicieron desistir para siempre de ese tipo de lugares. Ser “under”, en el sentido que se lo conoce en Argentina, no sólo no tiene ningún mérito, no posiciona como más real que los demás, sino que es más bien un sinsentido.

Los músicos elegían a Chabán porque era el que mejor repartía, fue vox-pópuli que con Chabán era 70-30, 70 para los músicos. Y Chabán, con el ego alimentado por ese sinsentido, encontró en el boliche de Once, un lugar más grande donde depositar a los feligreses. Y eso no es todo: hasta se dio el lujo de llamarlo República Cromañón ¿se entiende?.

Desde el vamos, poner guata como filtro acústico, no sólo deja en claro una intención de ahorrar en materiales ignífugos, sino reivindica un total desprecio por la vida, porque suponiendo que no hayan existido las bengalas, siempre hay que prever un cortocircuito, un chispazo mínimo. Y el resultado de la guata en combustión es ácido cianhídrico en un recinto cerrado, con las salidas impedidas por candados y cadenas. A esto, como si no alcanzara, le sumamos el ya mentado “Poli: $100”, los arreglos con los funcionarios para sortear los controles, la falta de seguridad propia, la falta de control sobre los músicos y las también paupérrimas condiciones que ofrecía Cromañón (matafuegos vencidos, puertas de emergencia clausuradas, reventa del lugar y pésima disposición de las instalaciones). Muchos lo han señalado como el malo perfecto, por ese perfil irritante y freak, y él aduce una persecución ideológica en su contra. No nos detengamos en calificativos. Chabán tiene que pagar por esta masacre y punto.






Pasemos ahora a los Callejeros. Siempre me llamó la atención que este grupo, carente de cualquier talento genuino, decidió atravesar la frontera de la mediocridad con asuntos triviales. A saber: intentar llegar a ocupar el trono dejado por Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota por acumulación de “méritos” que nada tienen que ver con lo artístico; ser barriales y darle a esto un peso que no tiene sustento alguno (nada tiene de especial ser de Villa Celina, no es esto considerable como una ventaja); intentar ser un ghetto autodenominándose “la banda más pirotécnica” del rock argento; haciendo en muchos casos una instigación de lo peor desde la letra de sus canciones. Sucedió que para sorpresa de muchos, este grupo barrial supo componer un hit con “Una nueva noche fría en el barrio” y dio el salto. Pero ellos se mostraban decididos a seguir mostrándose “under”, algo que claramente dejás de ser cuando el almacenero tararea tu canción que suena por FM 100 en su negocio. Les llegó cierta masividad, y con ello la vorágine. No dejarte llevar por la vorágine es algo difícil de lograr. Y ellos no lo lograron. Antes de Cromañón, venían de meter cerca de 10.000 personas en el estadio de Excursionistas. ¿Qué los hizo pensar que era adecuado hacer sus próximas presentaciones en un lugar habilitado para 1037? La caja: lisa y llanamente. Esa ambición, sumado al hecho de querer perpetuar su imagen “under” los hizo toparse de cara con su realidad, porque también tenían que sostener eso de ser “la banda más pirotécnica”. Y en esto hay que detenerse. Porque el mensaje tan ambiguo y la falta de compromiso por respetar la integridad de sus seguidores, esa noche fatal, se vio plasmado cuando instantes antes del show, esos treinta segundos que precedieron a la masacre, el cantante Patricio Fontanet tuvo un diálogo que para ellos fortalecía los principios propios “¿Se van a portar bien?... bueno, igualmente sino todo bien”. ¿Qué clase de liderazgo es ese? Si vos que sos la persona con la que ellos van identificados, no podés marcar que para que sea una verdadera fiesta es “hasta acá” y que eso es innegociable, lo más probable es que todo se te vaya de las manos. Y a pesar de que han perdido familiares en este hecho, eso no los pone en un lugar de víctimas, sino que los agrava por el vínculo. También es sabido que un familiar directo de los músicos, entraba pirotecnia y se las daba a los jóvenes dentro del recinto. Una viveza atroz. Lamento que 194 personas se hayan muerto viendo a la banda equivocada, porque ahora dicen seguir en el ruedo ¿pero cuál es hoy la realidad de Callejeros? Un grupo que se mueve por asesoramiento de abogados. Y eso no es Rock. Ellos también tienen que pagar por esta masacre.






Por último llegamos a los jóvenes, no voy a llamarlos chicos, a excepción de quienes sí lo eran por edad (como los que quedaron a resguardo de una persona en el baño de mujeres por la módica suma de $1).

Los jóvenes se mueven por factor de identificación y lamentablemente la identificación de los jóvenes de hoy es el reviente en la mayoría de los casos. Esa necesidad de estar al límite, de intoxicarse con ruido, muchedumbre, alcohol, drogas, juegos en red y sensaciones de no hay futuro, para sumarlo al anecdotario de ver quién es más de verdad. Fue la identificación la que los depositó en Cromañón, tal vez por sentir que los Callejeros eran como ellos. Que eran del palo, gente de barrio que tuvo la suerte de llegar a estar arriba del escenario, con una consigna poco clara que no se centraba en cuestiones artísticas, sino en una pose falsa. Entonces había que cumplir con el ritual. Se cuenta que solamente tres fueron los que encendieron las candelas que incendiaron el techo de guata, pero nos consta que para ellos era casi indispensable que los sitios donde se presentaba la banda se vean envueltos en humo de bengalas. Eso era algo que lo festejaban todos. ¿Qué hubieran pensado de Callejeros si el grupo decidía suspender el show por el riesgo que todos corrían al encender pirotecnia en un lugar cerrado? Probablemente los hubieran tildado de traidores, de que se vendieron, de que la fama los había cambiado. El Rock es mensaje. Pero un mensaje de vida, de lucha, no de jugar a la ruleta rusa. Así las cosas, hoy en día vemos como los aun seguidores del grupo, van con remeras amarillas con una inscripción que reza “Basta de culpar a Callejeros” ¿Qué demuestra esto? Demuestra a las claras, no querer asumir que el factor de identificación ha sido equivocado. Dejaría evidenciado que estuvieron y siguen equivocados con su elección. Allá ellos, nada puede negar que sin bengalas ni candelas esto no pasaba. Apunto a que revisen esta actitud, de que el simple hecho de ser joven no tenga que implicar resignarse a no poder aspirar a una calidad de vida mejor. Pasa simplemente por saber decir que no. Y esto es lo que hace crecer, aunque crecer duela.






Una tragedia es algo inevitable, esto fue una masacre. Cromañón se pudo haber evitado. Que no llegue una próxima vez. Que no se repita.


Agustín



16 de agosto de 2009

Postales argentinas

SALON FUMADOR (1)


Hace rato que venimos jugando con la idea de largar una sección como esta. Sucede que nuestros amigos suelen bajarse los diarios en los bares - eligiendo preferentemente los que cuentan con “Sector fumadores” - debidamente provistos de un cuadernito y una birome. Evidentemente no solo el cigarrillo constituye un vicio…






1


Se van a cumplir casi dos meses de las elecciones y las predicciones apocalípticas que lanzaran en su momento tanto el oficialismo como la oposición no se han cumplido. Todo sigue más o menos igual, aunque es difícil no suponer que las deudas se siguen acumulando; ejemplo: ha crecido la mortalidad infantil respecto del año pasado, y en general las perspectivas en lo que hace al deterioro social amenazan con ser cada vez peores. Pero bueno, no voy a comenzar yo con las predicciones. Como siempre sucede, sobran declaraciones de buenas intenciones y escasea voluntad política.






2


Me encantó ver en la reunión de la UNASUR a (casi) todos los presidentes del subcontinente reunidos y criticando la injerencia militar norteamericana en la región, debido a instalación de las nuevas bases que los gringos han establecido en Colombia. Para aquellos que les interese, UNASUR es el acrónimo de Unión de Naciones Suramericanas, un organismo político - económico compuesto por 12 países sudamericanos, a saber: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay; Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.

Este organismo es nuevito, aunque debería haber existido desde hace muchos años. Dio sus primeros pasos en 2004 y recién el año pasado se constituyó formalmente. Sí, como los europeos, dirá alguno. Aunque si hacemos un poco de memoria, en 1947 Perón alentó la existencia de un Mercado Común Latinoamericano que en ese momento no pudo concretarse. Diez años después, en 1957, Europa lanza el Mercado Común Europeo, antecedente de lo que luego sería La Unión Europea.

Los nuevos vientos que soplan en el mundo – y los problemas en común que padecemos - nos deberían llevar a contemplar el porvenir como subcontinente y no aisladamente, como países. Ya que en el reparto mundial de la producción, a Sudamérica le han impuesto ser el proveedor de materias primas y recursos naturales (así como a los chinos les ha tocado ser la factoría abastecedora del mundo) es mejor compartir cuitas con nuestros vecinos que cortarse solo.






3


En la provincia de Buenos Aires, un patovica asesinó de un balazo a un pibe que casualmente pasaba por la puerta de un boliche; se trata de un local bailable sin la habilitación correspondiente, y la crónica policial reseña que el mismo sería propiedad de un barrabrava del Club Estudiantes de la Plata. Un crimen aberrante en esa ground zero en la que se convierte día a día la provincia más grande del país.

Al siguiente, el gobernador Daniel Scioli firmó un decreto que prohíbe portar armas al personal de seguridad de los locales bailables en la provincia. Legislación a la argentina: siempre se firma un día después, nunca un día antes.

El día después que pasó la muerte.






4


En un programa emitido por canal (a), señal orientada a la difusión cultural nacional y del exterior - y casualmente relegado en la grilla de los operadores de cable – Marcelo Tinelli, “el señor televisión” por estas tierras, brindó una entrevista al programa “Medio de vida” conducido por el periodista Pablo Sirvén. En la misma, Tinelli se despachó contra los programas de archivo, aunque resulta evidente que se refería a Zapping, envío semanal conducido por Guillermo López (a) El pelado, y Julieta Prandi; programa que dedica buena parte de su tiempo a analizar en tono burlón a Showmatch.

En la mencionada entrevista, Tinelli dijo, entre otras cosas:

“Hoy cualquiera agarra lo que quiere de tu programa de TV sin autorización. Hay programas que se ocupan de decir que tu programa es un desastre. Eso es lo que yo llamo escupir para arriba, hay 8 o 10 programas que escupen para arriba todo el tiempo. Tienen que pedir una autorización para poder pasar una imagen y después se evalúa cuanto se les va a cobrar. Sino es muy fácil, con dos pibes sentados, son dos sillas, nada más, y después se la pasan hablando de lo que hacen los otros… me parece mal que esto se haga de forma inconsulta”.

Llama la atención que Tinelli se queje, a esta altura del partido. Durante años buena parte de los programas de televisión se dedicaron a levantar sus envíos para ensalzarlos, ya sea por interés, o por afinidad “artística”. Como sea, Don Marcelo, nunca antes puso reparos.

Por otra parte, en cuanto a dos pibes sentados que hablan de lo que hacen los otros, bueno… yo recuerdo, a principios de los noventa, a un pibe sentado comentando lo que hacían los demás. Me refiero a los bloopers con los que don Marcelo se hizo famoso.

Como sea, suele hablarse de la falta de objetividad de la televisión estatal. Los que lo hacen son los capos de los medios privados, esos que cada día acotan más la libertad de prensa en nombre de la libertad de empresa que denigra cada día más a la profesión de periodista en la Argentina.






5


La Asociación del Futbol Argentino, respaldada por el gobierno, acaba de romper el vergonzoso negocio monopólico de los derechos de transmisión de ese deporte. El multimedio Clarín y Torneos y Competencias, sangran por la herida pues acaban de perder un negocio millonario. Ni lentos ni perezosos, los afectados concurrieron a la embajada norteamericana a llorarle al papá gringo mientras desde sus usinas informativas redoblaron los ataques contra la actual administración. Cualquier argentino bien nacido sentiría vergüenza ante semejante actitud – la de concurrir a la embajada - aunque, vamos, ese es un sentimiento desconocido para nuestra derecha.

No deja de llamar la atención los personajes que desarmaron el monopolio (Julio Grondona y Néstor Kirchner son sus caras más visibles) pues fueron los mismos que en su momento lo articularon y / o contribuyeron a sostenerlo: Grondona porque lo suscribió en 1991 y Néstor K. porque hace un par de años aprobó la fusión comercial entre Cablevisión y Multicanal, los dos mayores servicios de cable de la República Argentina, beneficiando al grupo Clarín. Esto daría para un debate largo y seguramente fructífero, pero – como me dijo mi amigo el Chango Farias, recordando un suceso histórico acontecido en Italia siglos atrás - “la historia a veces se escribe sola”, lo que significa que a veces se avanza en cambios fundamentales aun a pesar de la catadura moral de los personajes que encabezan los referidos procesos. Grandezas o miserias aparte, el resultado no deja de ser alentador, aunque todo esto no se encarrilará definitivamente hasta que se apruebe la esperada Ley de Radiodifusión, esa que algunas las empresas privadas de comunicaciones “democráticas” y “abiertas al dialogo” esperan que sea cajoneada indefinidamente, pues lo obligaría desprenderse de sus mini - monopolios mediáticos.

Finalmente, resulta interesante resaltar que quienes hoy perdieron el negocio de las transmisiones futbolísticas, lo hicieron enceguecidos por la avaricia; el reparto de las ganancias generadas era escandalosamente injusto en perjuicio de los clubes, lo que dio como resultado empresas enriquecidas y clubes en la ruina. Quizás si el reparto hubiese sido más equitativo, la AFA no hubiese rescindido el contrato. Como sea, no deja de ser una buena noticia.

No me molestaría en absoluto que el día de mañana Clarín y / o T y C vuelvan al negocio de las transmisiones deportivas. Negocios son negocios. Pero no estaría mal que lo hiciesen a partir de ganar la debida licitación, a través de mecanismos “civilizados”, como los que sus mandamases declaran admirar en el primer mundo.






FONZI



6 de agosto de 2009

Post - elecciones


MEDIOCRIDAD, PASION NACIONAL






Duro invierno nos toca atravesar a los argentinos: elecciones, pandemia y rebrote derechista. Por momentos creo que hay que ser un poco mago o un tanto esquizo para intentar comprender nuestra realidad a través del filtro de los medios de comunicación porque, a ver, ¿cuántos electores conocieron personalmente a los candidatos que votaron? Verdad número uno: sin televisión no hay democracia, al menos como la practicamos. Entonces estamos jodidos. Y creo que no pasa por romper los televisores, si después de todo ¿quien le haría asco a un bonito LCD, cuanto más grandote mejor?

Repaso: mucha buena gente está convencida de que este gobierno, aun con sus errores y metidas de pata, es una administración favorable a las mayorías, a la clase media – media baja – pobres. También están convencidos que la oposición, la oposición “seria”, no jodamos, - sí, esa que concretamente propone reducir las retenciones al agro hasta su desaparición, lo que en buen criollo significa no querer pagar impuestos, esa que gobierna la Capital Federal y que se encargó de encarpetar todo con cemento, inclusive los presupuestos de educación y de salud, (y si no me creen, tómense el trabajo de hablar con los trabajadores de los hospitales públicos: yo lo hice porque me atiendo en ellos, hablé informalmente con médicos y enfermeros de algunos nosocomios y me confirmaron que la mayoría de los quirófanos y estudios diversos están parados por falta de presupuesto, porque el caverna del intendente cerró la canilla, en fin que mintió bien el alcalde), esa que justificó el bananero golpe de Estado en Honduras, esa referente que proclamó que no piensa sentarse a dialogar con el gobierno luego de haber pedido dialogo a los gritos… bueno, me refiero a esa oposición - esa que tiene reales posibilidades de acceder al gobierno, de ganar, va a ser peor que la actual administración. No hay esperanza en su diagnostico, que podría resumirse como “estos son malos, pero los que vienen son peores”. O sea: invierno en la Antártida.



Y acá estamos en problemas: parece ser que al gobierno “nacional y popular” el motor se le queda; pierde aceleradamente el poco apoyo que le queda en el llano; ¿será que lo pierde porque no avanzó ni profundizó los cambios con los que había amagado? La tibieza, en política, se paga cara. La oposición no computa como un éxito, al menos públicamente, que el oficialismo le ponga freno a las reformas que emprendió y otras con las que amagó. Si el gobierno cree que frenando los cambios va a disminuir su impopularidad entre la mayoritariamente paranoica clase media y los chacareros de Expogarca Rural, está frito. En sentido figurado, se trata del “Marche o muera” de la Legión, y si este es el dramático caso, es preferible que lo que haga, sea con las botas puestas hasta el final.


Que la actual administración padece de problemas comunicacionales, no me quepa la menor duda; de muchos de sus logros concretos buena parte de la población ni se ha enterado, y la oposición política, dueña y / o encaramada sobre los grandes medios de comunicación, no solo “informa” y / o tergiversa la información, sino que además pega donde duele: los noticieros de los principales canales de televisión abierta, todos (bah, menos el canal del estado) se la pasan machacando acerca de la inseguridad - un fenómeno innegable - y emitiendo informes acerca de las miserables condiciones de vida en las que viven los pobres de nuestro país; recorren agitados, cámara en mano, villas miserias del conurbano bonaerense y de las provincias más postergadas del país mostrando dantescas realidades que hasta hace un tiempo creíamos reservadas sólo a algunos países africanos. Perversión vernácula: los monopolios informativos, alienados junto a la derecha reaccionaria, utilizan su poder mediático para correr al gobierno “por izquierda”.


Quizás alguien crea que propongo matar al mensajero, pero en primer lugar aclaro que no pretendo cargarme a nadie (perdón, Su) y sí creo que sería muy naif considerar a los canales de televisión, los grandes diarios y los megasitios informáticos de noticias como meros mensajeros; no hay que ser un genio para percatarse que la pobreza y la miseria que existe en nuestro país son tan concretas como las operaciones políticas de prensa.


Merced al consumo de noticieros, nos hemos convertido en cuasi expertos en seguridad, desnutrición infantil y enfermedades producto de la pobreza; podríamos sanatear un buen rato acerca de la influencia de la droga entre la juventud marginal, acerca de la prostitución y yerbas similares, pero no adquirimos esos conocimientos a través de asistentes sociales o de curas que se juegan el cuero todos los días en las chabolas. No. Nos lo enseñan comunicadores mediáticos sirvientes de empresarios que vacacionan en paraísos que cotizan en euros, ganadores que suelen creer que la Argentina es un país de pelotudos. Así las cosas, resulta claro que la culpa de todo los males no la tiene Yoko Ono, sino el gobierno. Chan.






En el terreno del cine, en el subgénero de terror más precisamente, algunos se han preocupado por establecer la diferencia entre el “terror” y el “horror”. Una de las interpretaciones, en trazos gruesos, sería la siguiente: el terror es desencadenado por una situación “objetiva” que genera temor; por ejemplo, un escenario de catástrofe. El horror, en cambio, trata sobre una sensación enteramente “subjetiva”; esto quiere decir, por ejemplo, que puede desencadenarse en medio de un día soleado en un parque de diversiones, es decir que depende enteramente de la sensación personal del individuo que lo experimenta.

Con todo, resulta innegable que la faceta social de la Argentina contiene elementos de objetivo terror en lo que se refiere a los sectores más postergados, o sea a la gente que quedó fuera del sistema, a los condenados. Y no creo ser un terrorista árabe si afirmo que esa es una enorme deuda que nos debe este gobierno “popular”, sin por ello dejar de reconocer que doña Cristina K no trajo la pobreza a la Argentina. Como sea, el hambre no se calma con explicaciones.

En cuanto a la triunfante oposición, su campo es más limitado: solo vive de magnificar horrores – sino pregúntenle a la Carrió – en función de acceder al trono presidencial.


No puede negarse que buena parte de nuestros dirigentes, oficialistas u opositores, están unidos por la misma mediocridad política y espiritual que, a esta altura, parece ser una pasión nacional.

Para terminar, luego de las elecciones, parece que nada va a cambiar demasiado. Ni para bien ni para mal. Y eso se llama falta de esperanza.


FONZI






31 de julio de 2009

En otro espacio

“… de enfrentar a la muerte reflejada a un espejo”

(Crisandemia)



EN OTRO ESPACIO



Esta vida ya fue. Se consumió inocua en su propaganda, fue arrasada por la ola de frío polar, la vació cada vendedor de ilusiones, se la llevaron los impuestos, fue mutilada con la ayuda de Facebook y resucitada con Tamiflú. Y así andamos. Caminando los barrios de donde desaparecieron los políticos, mirando con desprecio cómo sonríen aun desde algún afiche percudido por el paso de las semanas. Felipe Solá ya empezó su apartamiento del Pro. Y la ruptura previsible del Acuerdo Cívico y Social es un hecho. Al ego diálogo y traidores intendentes fuera. Presente por escrito y con anticipación su protesta en las calles, caso contrario la Policía de la Ciudad va a justificar su existencia. Con los dealers del paco no. Exposición Rural, sonrisas de altanería y a aniquilar las retenciones que los señores están apurados por hacer el Master Business. Hay mucho por alimentar en las Caimán. Gambito de peón para el rey oligarca.







Hay alcohol en gel para los que gustan de refregarse las manos (los vivos de siempre, los del sobreprecio). Y barbijos para no respirar el mismo aire de los linyeras. Todas nuestras unidades son desinfectadas antes de iniciar el recorrido. Mantenga distancia de tres metros, evite tocar manijas y barandas. Papá es dueño de un laboratorio. Influencia. Influenza.

Pero hay que seguir ¿y qué te muestra el espejo al despertar? Que esto es lo que le estás haciendo a tu vida, que la belleza se esfumó fácilmente en todo lo que hay que enfrentar cotidianamente, las reglas del juego ya estaban hechas. ¿Será suficiente incentivo mantener un trabajo? Lo sé, lo sé… el invierno lo profundiza: es una cuestión lumínica.








Mejor estar en otro espacio, girar la cabeza, implorar por un pacto con el diablo. Darle el alma a cambio de la morfina que anestesie el dolor y que tenga la bondad de perpetuar la anestesia. Pero que no sea Tinelli o Lost necesariamente, que no sea tan hijo de puta. Ese otro espacio, el de uno con sus convicciones. Donde debe haber quedado confinado Mel Zelaya, por cometer probablemente el tremendo error de no defender los intereses de quienes necesitan gozar de la impunidad para sus negocios espurios. Y la crisis ¡ay la crisis! El justificativo de un todo que arrasa, y no quisiera dejar nada. El todo es la nada. Ni hay que ir a Uganda para ver desnutriciones infantiles atroces. Basta visitar Chaco (cerca del estadio que va a construir el Gobernador Capitancih por la módica suma de 7,5 millones de dólares) para impregnar en la vista esa escena infernal. Capitanich, el “abanderado” de la conciliación luego del 28J.

Mejor estar en otro espacio, girar la cabeza. De todo esto no conoce mi perro, lo único sensato que me rodea. Y aunque se está despidiendo, con esos ojos cansinos por el paso del tiempo, su mirada evoca a Edgar Allan Poe “deja mi soledad intacta”. Y que el espejo haga lo que tiene que hacer. Quizás en otro espacio la belleza florecerá.


Agustín


26 de junio de 2009

Manic Street Preachers


MANIC STREET PREACHERS – Journal for plague lovers







El guitarrista y principal letrista de este grupo galés, Richie James Edward, salió a dar una vuelta con su auto un día de 1995. Nunca más se lo volvió a ver y al día de hoy no se pudo encontrar su cuerpo. Fue declarado oficialmente muerto por el Gobierno británico en 2008. Pero hizo, acaso, una reaparición digna de como a cualquier artista le gustaría: mediante su obra, ya que las letras de las canciones que componen este Journal For Plague Lovers fueron tomadas de un cuaderno de notas del mismo Richie, que habían sido conservadas por Nick Wire, el bajista. El envase se pierde, mas queda en la posteridad el arte, algo sin fecha de vencimiento, algo que se desentiende de misteriosas desapariciones. Supongo que catorce años después, sus ex – compañeros eligen cicatrizar así, de forma categórica y contundente, un período signado por el dolor que implica este tipo de ausencia. A su memoria entonces.






Es imposible empezar la crítica de este disco sin mencionar el trabajo anterior: Send Away The Tigers, que sin dudas fue uno de los mejores discos que hayan salido en el año 2007, que es sin dudas uno de los mejores de los últimos cinco años. ¿Y por qué digo esto? Porque las expectativas a cumplir son altas. El éxito del rendimiento obtenido en aquel disco gracias a las melodías (de voz y guitarras) no es de fácil alcance, el piso que establecieron es muy elevado. Imaginen: llegó al #2 de los charts, gracias al tema “Your Love Alone Is Not Enough” (que cuenta como invitada a Nina Persson de The Cardigans) y estuvo ahí, sí ahí, de llegar a ser #1.


Pero iluminados por el estigma del desaparecido músico, es extraordinario lo que logran en esta nueva placa. Algo así como terminar de agarrar un pleno en la ruleta, y decidir apostar todo lo ganado en la vuelta siguiente. Audacia por la corazonada, reincidencia en el triunfo.

Pasemos a desmenuzar un poco las razones por las cuales este disco de catorce canciones es imperdible:


* Las melodías de voz y guitarras vuelven a decir presente, van y vienen, te llevan y te traen, mérito conjunto de quien es el compositor del grupo (Sean Moore, el baterista) y las guitarras y cuerdas vocales de su primo hermano James Dean Bradfield.


* El bajo de Nick también se destaca por su sonoridad, sobre todo en la canción que lleva el título del disco.


* Los temas Jackie Collins Existential Question Time; Me and Stephen Hawking; She Bathed Herself in a Bath of Bleach; Facing Page: Top Left; Pretension/Repulsion y Bag Lady (que cierra el disco). Formidables.


* Logra trascender la frontera de las imposiciones comerciales del mercado, al formar parte del Indie Rock (término políticamente incorrecto para definir a quienes producen sus trabajos en forma independiente). Hecho que los liga con bandas de la talla de Nine Inch Niles, por ejemplo, o el mismo Nirvana en su momento.






Hizo bien Richie en enviar su plaga desde el más allá. Hicieron bien los Manics en propagarla por acá. Discazo.


Agustín



19 de junio de 2009

Acerca de las próximas elecciones


HOY COMO AYER






Estoy en el sector fumador del bar, hojeando el diario. Las letritas negras asaltan mi tranquilidad: asesinaron a balazos a un laburante con familia, una oveja del montón, para robarle el auto; la gente viaja para la mierda en los trenes; le dan cadena perpetua a la pareja tal, ella embarazada, por el crimen del policía; entonces me cabreo y me digo que este gobierno es una desgracia ¿Nadie les dijo que hay que redistribuir la riqueza, proteger los recursos naturales, dejar de recostarse en la viciada estructura política clientelista, limpiar la policía y dotarla de una estrategia a largo plazo para combatir el delito, aumentar la ayuda social, agilizar la justicia, dar más trabajo, tener un servicio de salud digno y escuelas publicas eficientes no solo para atender a los que menos tienen, sino para evitar que la clase media de dos-lucas-al-mes-con-suerte tenga que pagarse la medicina y la escuela privada?

Menos mal que dentro de poco hay elecciones, me tranquilizo, entonces comienzo a repasar las críticas y las propuestas de la oposición.

Veamos: el líder del PRO, Mauricio Macri, declara muy suelto de cuerpo en un programa político que se emite por cable, que si por él fuera volvería a privatizar las jubilaciones y Aerolíneas Argentinas; okey, me digo, si hay algo definitivamente peor que el menemismo, es el menemismo tardío. Sigo con Francisco De Narváez, ese empresario instalado casi obscenamente, a billetazo limpio, en la escena política: De Narváez acusa al gobierno de autoritario mientras que en su canal, America TV, sacan del aire abruptamente la parte final de un programa político en que terminaban de hacerle un reportaje que - se notó por su cara - no le gustó ni un poco. Se habló de censura y pantalla afuera, efectivamente eso pareció. Y Lilita Carrió, que alguna vez fuiste Lilita para mí también, en un torpe acto de travestismo político saltó abruptamente de una centro izquierda piola a la más rancia derecha llevándose puesto en el salto a buena parte de su agrupación política; Carrió comparó a Kirchner con Hitler, Carrió no se cansa de anunciar catástrofes que por suerte ya no inquietan a casi nadie, Carrió habla de republicanismo, Carrió habla, blablabla.








Me dedico a repasar la izquierda, pero ahí no hay mucho que repasar; a ellos les daría un humilde consejo: no se gasten redactando nuevos documentos, reimpriman los mismos que vienen utilizando hace al menos treinta años y listo. Los hechos hablan, y en la reciente confrontación con el campo pudimos ver a algunos combativos dirigentes rojos apoyando el apriete encabezado por la Sociedad Rural; allá ustedes, sigan matándose entre si, con sus cuatro partiditos políticos, por el cuatro por ciento del electorado. Creo que se puede ser de izquierda y poseer cierta grandeza, aunque por lo visto, este no es el caso.

Observo en el diario una foto del vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, y confieso que hace tiempo no se bien que es el radicalismo; del peronismo al menos sé que - por el momento - es el vehículo imprescindible para acceder al gobierno, para sentarse en alguna mesa donde se deciden cosas, pónganle un PRI vernáculo si quieren; pero confieso que el radicalismo me supera. De él registro el desastre aliancista y la corajuda traición de Cobos, aunque creo que en su momento elegí mal el término: vergonzosa debería decir: hay que ser cararrota para ser vicepresidente de un gobierno y votarle en contra. Y no escribo esto dolido por ninguna traición; en mi barrio a esos tipos se los llama traidores y listo. El otro día escuché a Morales, un dirigente radical (cualquier semejanza política con el presidente boliviano es mera casualidad, se los aseguro) nombrar a Hugo Chávez como si fuera el peor demonio que ronda el planeta. Me encantaría saber que opina del FMI.






Me pido un cortado. Me queda Pino Solanas; Pino me parece el único dirigente opositor que realmente dice algo, y paradójicamente, coincide en varios puntos con el discurso de Heller, el candidato del oficialismo por Capital Federal. Intuyo que parten de una concepción política similar. Por supuesto cae más simpático Pino, un tipo que pelea desde el llano, casi románticamente, antes que alguien bancado por el nunca bien ponderado oficialismo pero, purismos aparte, es notorio que tienen una visión parecida de los problemas que nos aquejan.

Mierda, estoy en un lío. Enciendo un cigarrillo.

Me siento solo. Alzo la vista hacia el salón y descubro que todas las mesas están vacías ¿De que voy a quejarme si finalmente termino votando por el oficialismo? ¿Seré un verdadero cabrón? Entonces vislumbro una posible solución: votar a Pino Solanas, no solo porque coincido con su propuesta (me pasa lo mismo con Heller, nobleza obliga) sino porque además, eso me permite seguir criticando sin culpas a este gobierno. Es una postura cómoda, toda una solución. Nadie podrá acusarme de oficialista. Listo el pollo… pero también me digo que hay que poner el cuerpo, aunque eso se traduzca en una boleta...






La camarera llega con mi pedido. Le pido que me deje dos de azúcar. Revuelvo el café. Sigo: yo no tengo la culpa que todo esté corrido terriblemente a la derecha, que la oposición no haya registrado que George Bush y sus halcones ya no rigen los destinos del imperio. Y este gobierno, el nuestro, con solo haberse percatado de eso ya demuestra estar por encima de más de un opositor con chapa republicana ¿Desde cuando la derecha se preocupó por las instituciones? Hasta donde recuerdo, los golpes militares que asolaron nuestra nación siempre estuvieron fogoneados por ellos: sociedad rural (las minúsculas no son un error), empresarios, politiqueros “republicanos”, izquierdistas de salón, peronistas “democráticos”, todos ellos sirvientes de los amos a quienes siempre les alquilaron sus servicios. Y no puedo evitar recordar aquello de la Unión Democrática, el frente “republicano”, “democrático” armado en 1945 y fogoneado por el embajador norteamericano Braden para derrotar al “nazi” Perón en las elecciones de 1946. Aquella vez fracasaron; entendámonos bien: no pretendo comparar a Cristina con Perón, en todo caso ese es trabajo para sus publicistas, pero si comparando a aquella oposición “democrática” de 1945 con esta, tan falsamente “republicana” que asusta. En sus labios, democracia parece ser sinónimo de privatización y “republicanismo”, sinónimo de neoliberalismo.


Todo en orden, pienso, pero tendré que decidir a quien le daré mi voto dentro de dos domingos.

Entonces lamento no haber sido seducido por la oposición; de hacerlo no tendría este problema: Alfredo De Angelis, el dirigente rural, termina de declarar que los patrones tienen que juntar a los empleados de las estancias, subirlos a las camionetas y decirles claramente a quien hay que votar; me siento más tranquilo, pues atribuía mi recuerdo de aquel lejano 1945 a una suerte de paranoia personal.

Aunque ahora que lo pienso mejor, la sinceridad terrateniente de don Alfredo termina de resolverme un problema. Debería estarle agradecido, aunque no se por qué no se lo voy a agradecer ¿Seré un resentido? Pago y me voy.


FONZI


13 de junio de 2009

Vista al exterior

  • LOS DESPLAZADOS


Afirman los que saben (organizaciones como la O.N.U.), que en el año del mundial de Sudáfrica, el que viene, el veintediez, 50 millones de personas será el número aproximado de desplazados en el mundo por culpa del calentamiento global, producto de la contaminación ¿Y ahora qué pasa, eh?






Causa gracia el planteo de tomar conciencia que imparten las organizaciones que pugnan por un mundo con ecología de punta. Causa más gracia enterarse que año tras año los grandes contaminadores, los que descartan sus porquerías en cuanta agua potable hay por ahí, los que decoran el cielo con su humo negro, tienen la deferencia y sentido humanitario suficientes para hacer donativos onerosos a estas organizaciones, en señal de apoyo a la causa… a la causa de evadir impuestos. ¿A nombre de testaferros tal vez?


Mientras tanto, yo soy el pelotudo que me guardé en el bolsillo el envoltorio de la pastilla de miel con menta que comí esta mañana en el subte, para tirarlo más tarde en algún tacho de basura. Y también soy el pelotudo que con un frío de 4 grados, tengo que ponerme una campera para salir del bar a fumar, desde que la antipática 1.799 me quitó la libertad de poder hacerlo armoniosamente mientras tomo un café y miro por la ventana (placer único y sólo para entendidos). Entonces me vienen a pedir que tome conciencia ¿conciencia de qué? No tengo nada en contra del sodero, es un tipo laburador, y se ha ido adaptando al cambio del paulatino desaparecimiento de los sifones, pero es imposible respirar cerca de su camionetita. Hay que alejarse como diez pasos para que el aire sea un poco “respirable”. ¿Y cuando despega un avión? ¿O un cohete? Y los ejemplos siguen. Y a mí me piden que tome conciencia, y que no fume en un lugar cerrado.






Yo no sé, con todo esto, cuánto más se demorará el inicio del fin (si es que ya no lo estamos transitando), lo que sí sé es que voy a seguir sin llevarle el apunte al falso apagón “para que el planeta respire”. Lo que esto logra es que los generadores de la contaminación tomen impulso, para embestir con más fuerza, para producir más, para ganar más, para evadir más. Para envenenarnos más.


Que sea partidario de hacer lo que corresponde no implica que me tomen por pelotudo. En el próximo apagón propuesto, voy a estar con todas las luces de mi casa encendidas, fumando y escuchando Pantera.



  • PENAS CON IMPORTANCIA


Se escucha hablar de sensores, una caja negra irrecuperable, cuerpos sin vida encontrados, cuerpos sin vida desaparecidos aun. Mar adentro, profundidad extrema. 228 destinos que se unieron en uno solo: el final. Historias de los que no subieron y salvaron su vida, y hasta las más desgarradoras de los que sí abordaron ese vuelo 447 de Air France.





Recuerdo un viaje de mil kilómetros en colectivo hacia la provincia de Mendoza, donde al menos proyectaron dos películas. Una de ellas fue “Fuerza Aérea Sociedad Anónima” de Enrique Piñeyro, y debo reconocer que marketineramente la gente de esa empresa de colectivos estuvo excelente. Mil kilómetros en bondi sin ninguna parada es incomodísimo, pero luego de ver el documental sobre lo que a uno está expuesto por viajar en avión, hizo que todos nos sintiéramos cómodos en la butaquita. Y a esto iba: de un accidente aéreo difícilmente se zafe.






Por eso hay que detenerse en estas penas con importancia. Más allá que las estadísticas siguen marcando que el porcentaje de accidentes aéreos es muchísimo más bajo que el de las sangrientas rutas (por lo menos las de Sudamérica y en particular las de Argentina) lo que tienen estos accidentes es que cuentan muertes de a cientas. Negligencia y corrupción es sinónimo de muerte. O de megamuerte, basta con ver este caso o recordar Cromañón o el Shopping de Paraguay. Hay algo que conmueve y vuelve intranquila hasta a la persona más apacible. Traten de imaginar esos cuatro minutos finales. ¿Llegará el día en que los funcionarios piensen que hacer bien las cosas puede tener rédito también?



  • SEMEJANZAS

Es llamativo el parecido que existe entre el pueblo italiano y el nuestro. Odio social a flor de piel, convencionalismos creados por la religión católica, y actitudes sobrantes por parte de las autoridades. Tonos condescendientes.


El caso de Berlusconi, el reciente premier italiano confirmado en su cargo a pesar del escándalo salido a la luz por su affaire con una jóven de 18 años. Esto produjo declaraciones explosivas de su ahora ex – mujer, a quien el mismo Berlusconi trata de no menos que loca. Lo cierto es que los viajes de la partuza son una realidad. La comitiva de Berlusconi, el mismo Berlusconi y un círculo selecto de vedettes italianas, viajando de tapadillo a España en el avión presidencial con fines festivos. Las excusas se aparecen, y vuelve el parecido. Antes del escándalo, el margen por el cual se iba a imponer Berlusconi era superior, pero finalmente fue más ajustado. El premier, rápido como de costumbre, ha adjudicado esto a las declaraciones de su delirante ex – mujer, y el pase de Kaká al Real Madrid, que le quitó todos los votos de los tifosi del Milan. Coinciden perfectamente con el voto de los porteños hacia Mauricio Macri por ser hinchas de Boca, con el acuse de Fernando De La Rua a un programa de televisión por la caída de su Gobierno, con la pizza con champagne.






Consultando brevemente por Berlusconi en particular, no faltó quien manifestara “¡qué grande “Berlusco”, el caramelo que se está empomando! Leí de iguales declaraciones en Italia.

Pero sin dudas, la que más me llamó la atención, por colorida, fue la de “Berlusconi es metalero”. Algo que me hizo pensar. ¿Será porque escucha Rhapsody, banda italiana de Heavy Metal? “No… por los cuernitos”.


El mundo es un pañuelo. (Telón lento)


Agustín



4 de junio de 2009

Una de misterio en Barracas


La nota “Una de detectives en Pehuajó” - escrita por Agustín y subida al blog el pasado 21 de mayo - le gustó tanto a Fonzi que decidió hurgar en sus propios recuerdos y así salió lo que sigue. Adelante…



EL DOLAR DE PLATA



1

Ese domingo por la tarde me había propuesto descubrir cuál era el problema del depósito del baño, un trasto antiguo atornillado metro y medio por encima del inodoro y que se activa tirando una larga cadena que termina en un simpático pomo de madera. Sucedía que la cadena se accionaba sola en cualquier momento del día. Luego de descartar la intervención de algún inquieto fantasma, llevé la escalera al baño y lo descubrí: el improvisado arreglo que mi viejo le había hecho años atrás se había deteriorado o, mejor dicho, había desaparecido: se trataba de una moneda insertada estratégicamente junto al brazo que acciona la bomba. Entonces lo recordé: se trataba de un dólar de plata que por aquel entonces le había regalado un hermano suyo que había vivido unos cuantos años en Estados Unidos. El tío ese era un tilingo que se la pasaba babeándose por todo lo de afuera y denigrando o ninguneando lo de adentro. Yo intuía en el silencio de mi viejo que no estaba de acuerdo con él, y lo confirmé aquel lejano día, cuando utilizó esa moneda para emparchar el depósito. La tuve en mis manos antes de eso: se trataba de una moneda grande, con un águila de alas abiertas, en relieve, sobre una de sus caras. Una moneda pesada, que le hacia sentir a uno que realmente tenía en sus manos algo de valor.





Miré mi reloj y decidí dejar ese asunto para otro día. Había quedado en pasar a conocer el nuevo departamento de mi amigo Favalli. Fava había vendido, y por unos pesos más había adquirido uno más grande pero más antiguo; una de esas construcciones de ambientes grandes y techos altos. Por aquel entonces Fava vivía en Barracas y yo en Congreso, pero no obstante decidí ignorar el colectivo y caminar. La tele no anunciaba buen tiempo, así que decidí hacerle caso y salí bien abrigado. Se trataba de una perfecta tarde de otoño, esas que todo lo tiñen de sepia y alfombran las calles con hojas color tristeza. Camine tranquilo la treintena de cuadras, disfrutando del apacible paseo. En el trayecto compré facturas y cigarrillos.

El departamento de Fava ocupaba el tercer piso de un antiguo edificio, frente a la plaza Colombia. Distinguí su balcón y supuse que podía apreciarse, a la derecha, la iglesia de Santa Felicitas. Recordé vagamente que el origen de ese santuario estaba ligado a un hecho luctuoso. Alguien, no puedo recordar quién, escribió que la plaza Colombia con la iglesia lindante es como un pedacito de siglo XIX insertado en medio de la ciudad. Mientras cruzaba la plaza desierta no pude menos que darle la razón.





2

- ¿Qué te parece? – me preguntó Fava desde la cocina mientras preparaba el café.

- Está buenísimo – le respondí desde el comedor. El lugar se sentía calido y confortable. Las paredes forradas de libros – Fava era un voraz lector – ayudaban en buena medida a que así fuera.

Me había sentado en un cómodo sillón, al lado del hogar a leña encendido. Pusimos el café y las facturas en la mesa ratona y Fava se sentó en el sillón individual, en diagonal a mí. Teníamos por única iluminación una discreta lámpara de pie. Por el gran ventanal del balcón que daba a la plaza entraba una tenue claridad.

- Tenés una vista bárbara desde acá – dije.

- Sí. Esa fue una de las razones por la que decidí comprarlo – respondió, satisfecho -, la iglesia es impresionante, y de noche un poquito…

- ¿Espeluznante?

Fava sonrió.

- No se si tanto, pero por ahí anda.

- ¿Vos conoces la historia? – Pregunté refiriéndome a la iglesia.

- Sí, en el barrio al menos es bastante conocida – Fava encendió un cigarrillo y soltó una bocanada -, todo se remonta a fines del siglo diecinueve; en ese terreno se alzaba una de las quintas de descanso de los Alzaga. Los Alzaga eran una de las familias porteñas tradicionales de aquella época. El viejo Alzaga se había casado con una joven, Felicitas Guerrero, pero murió poco tiempo después. La joven viuda era cortejada por dos pretendientes debido a - dicen - su extraordinaria belleza. Finalmente ella se enamora de uno de ellos, y el otro, despechado, fue un día a visitarla y la asesinó a tiros…

- Epa...

- Sí – prosiguió Fava -, tiempo después la familia decide alzar, en su homenaje, la iglesia frente al jardín de la quinta, que hoy es la plaza Colombia. A partir del asesinato de Felicitas dicen que comenzaron a suceder algunas cosas raras…

- ¿Como cuáles? – quise saber.

- Y, dicen que la asistenta personal de Felicitas, una negra, muere tiempo después atropellada en esta avenida – señaló hacia Montes de Oca –. Decían que deliraba, que nunca había podido recuperarse la muerte de su señora… y lo que también dicen es que el fantasma de Felicitas ronda por la iglesia y sus alrededores.

- ¿Cómo es eso?

Mi pregunta fue rematada por el lejano rugido de un trueno. Había comenzado a llover.

- Qué se yo, son cosas que se dicen – siguió diciendo Fava -; hace unos años, cuando comenzaron a restaurar la iglesia que estaba bastante deteriorada, el arquitecto dijo que a los cinco ángeles de tamaño natural que están en la fachada, se les había caído un ala…

Lo miré en silencio sin comprender.

- No entiendo, Fava ¿qué tiene de raro?

- Que las alas que se les habían caído eran todas del mismo lado, no recuerdo cual, pero era el costado en que Felicitas había recibido el disparo que la mató, por la espalda.

Encendí un cigarrillo. Fava se sirvió otra taza de café.

- ¿Pero cómo sabés eso? – pregunté - ¿te lo dijo el arquitecto?

Fava negó con la cabeza.

- Lo declaró públicamente en un reportaje que le hicieron por aquellos años. Creo que lo leí en un diario. Recuerdo que me llamó la atención y lo guardé. Por ahí lo debo tener.

Observé el ventanal. La tormenta se había desatado.

- Este lugar está buenísimo – dije.

- ¿Querés más café? – me ofreció Fava.





3